sábado, 9 de abril de 2011

Libia, lo justo y lo injusto

Por Ignacio Ramonet en Le Monde  Diplomatique

Todos los pueblos del mundo
que han lidiado por la libertad
han exterminado al fin a sus tiranos."
Simón Bolívar




Los insurgentes libios merecen la ayuda de todos los demócratas. El coronel Gadafi es indefendible. La coalición internacional que lo ataca carece de credibilidad. No se construye una democracia con bombas extranjeras. Por ser en parte contradictorias, estas cuatro evidencias nutren cierto malestar, en particular en el seno de las izquierdas, con respecto a la operación Amanecer de la Odisea comenzada el pasado 19 de marzo.
La insurrección de las sociedades árabes constituye el mayor acontecimiento político internacional desde el derrumbe, en Europa, del socialismo autoritario de Estado en 1989. La caída del muro del Miedo en las autocracias árabes es el equivalente contemporáneo de la caída del muro de Berlín. Un auténtico terremoto mundial. Por producirse en el área de mayores reservas de hidrocarburos del planeta, y en el epicentro del "foco perturbador" del mundo (ese "arco de todas las crisis" que va de Pakistán al Sahara Occidental, pasando por Irán, Afganistán, Irak, Líbano, Palestina, Somalia, Sudán, Darfur y Sahel), su onda de expansión modifica toda la geopolítica internacional.

viernes, 8 de abril de 2011

Sindicalismo de clase y corporativismo.



Los sindicatos están para defender los intereses de los trabajadores. Los sindicatos con visión global, los de clase, para defender los intereses globales, los de todos. El problema surge cuando los intereses concretos de los trabajadores de un sector chocan con los del resto.  Y lo jodido es cuando los primeros, con fuerza corporativa, imponen sus criterios al resto. Así sufrimos lo de los controladores, lo de los maquinistas de tren, lo de los pilotos de avión, médicos,  y un etcétera de profesiones, con alto poder coactivo por su situación clave en los sectores productivos o en la sociedad, que acaban imponiendo sus reivindicaciones sin demasiado esfuerzo, ni pérdida en jornadas de huelga para sus nóminas, y a costa del total de contribuyentes, trabajadores menos privilegiados que ellos.

Mirando de reojo.


Se destruyen empresas, pero los beneficios empresariales crecen mucho más que los salarios. Las altas tasas de desempleo nos deja helados. El nivel de confianza de los ciudadanos en los partidos políticos, sindicatos, organizaciones  e instituciones  que configuran el sistema democrático, está por los suelos. La corrupción atraviesa todo. Y a todos, injustamente, pone bajo sospecha. Los bancos y cajas tienen dificultades (pero no los banqueros y los gestores). El mundo está en guerra. A los dictadores corruptos de los países les encorren los ciudadanos por las calles. La democracia financiera y especulativa se apresta a ayudar a los pueblos (no vaya a ser que se emancipen de verdad), pero tan sólo ahí donde consideran oportuno, por inconfesables intereses geoestratégicos, control de la energía…La crisis económica sigue galopando fuerte en occidente. Europa implementa planes de austeridad (la rebelión más eficiente contra ellos ha sido la de los eurodiputados en contra de la austeridad propia) . Uno no puede dejar de mirar de reojo a la calle, intuyendo un descontento creciente y profundo, a ver por donde puede acabar estallando todo esto.

jueves, 24 de febrero de 2011

Iber Telefonía y la Caja.

Noticia de hoy, Telefónica, ahora Movistar,  incrementa sus beneficios y el reparto de dividendos a sus accionistas, en época de crisis. Estupendo, el negocio de la telefonía y la situación de semi-monopolio de la que disfruta esta compañía, goza de una salud excelente a golpe de facturas de escándalo, en telefonía móvil, en acceso a Internet y también en telefonía fija, con unas cuotas mensuales altísimas y con cobros de alquiler de teléfonos que los usuarios acabamos pagando multiplicando por muchas cifras su coste real. De repercutir esos beneficios en nuevas líneas de actuación empresarial que ayuden a empujar la economía de este nuestro solar patrio, ni hablar.
Empezando bien el día, con buenas noticias económicas  para algunos, y sin que esto tenga repercusión para la sufrida ciudadanía. A buen seguro a los millones de parados de este país compartirán la alegría por esta noticia.
Como esa mujer sin empleo que hoy ha ido a pagar unas tasas para la Universidad y lo tiene que hacer (obligatoriamente) por medio del ingreso en una entidad financiera (caja de ahorros para más señas, si de esas que ahora se quieren convertir a bancos y  a los “progres” nos inquieta  porque aquello de cercanía a la ciudadanía, bla bla bla etc etc.). Pues bien esa ciudadana en el paro se ha encontrado con una oficina vacía, sin ningún cliente (¡que suerte!), pero con la negativa  por parte de la oficina para hacer la transferencia. Vuelva usted cualquier otro día de 8 a 10,30 y de Lunes a Jueves, le han dicho, andes de seguir con el soduku. Pero…. A ver… ¿Qué me está diciendo? No tiene usted ni una sola persona que atender en esta ventanilla y me obliga a venir otro día y con restricciones de horario…. Si, esa es la accesibilidad de las Cajas, esas a las que algunos estamos defendiendo porque las quieren “privatizar” (no son públicas), porque el sector financiero más privado les quiere echar el bocado…. Que le expliquen a esa ciudadana sin empleo y cabreada de que va todo esto. Que le pregunten como solucionaría ella esa gestión de atención (agresión) al cliente, basándose en  propia experiencia laboral en la empresa privada de verdad. Lo cierto es que cada día nos tratan menos como a ciudadanos y más como a borregos. Y tragamos. A lo sumo erramos el tiro disparando contra lo que pillamos mas cerca. IberCaja es la principal entidad financiera en Aragón, con oficinas en toda España y, dicen, no tienen problemas. La fe, nos enseñaron, es creer lo que no se ve. Incluso en lo contrario de lo que se ve.

lunes, 21 de febrero de 2011

De nuevo el PP y el trasvase el Ebro.

El Partido Popular del País Valenciano parece empeñado en resucitar el trasvase del Ebro. Francisco Camps quiere contar con su homónimo del Gobierno murciano en este nuevo renacer del trasvase. Siguen con la misma de siempre; esto de los trasvases es cuestión de solidaridad.  Nada que ver con el equilibrio ecológico de las cuencas y nada que ver con la garantía de desarrollo para todas las comunidades autónomas. Preferible jugar a la demagogia de un desarrollismo agrario, poniendo en explotación tierras cultivables de secano generando ampliación de la demanda y expectativas de riego futuras, o al más lucrativo de la expansión inmobiliaria, que permite mayores márgenes de lucrativas compra y venta de voluntades políticas.
El Sr. Camps se saca de la manga nada menos que cambiar el concepto de cuenca, de las que hablan las directivas europeas en materia de gestión de recursos hídricos, para (alucinante) buscando el apoyo de la Canciller Europea, perdón quise decir Alemana,  cambiarla por el concepto “vertiente”. Así en España, hablaríamos de tres vertientes, mediterránea, cantábrica y atlántica a la hora de, por ejemplo, hablar de trasvases. Ya no importaría desecar la cuenca de un río, para alimentar la de otro, siempre cuando estuvieran en la misma vertiente. Y en todo este negocio, habría comunidades (por ejemplo en el arco mediterráneo) destinadas a ser receptoras de agua para desarrollar su industria, turística y de la otra, y su agricultura intensiva. Mientras, otras (por ejemplo Aragón) estaría destinada a ubicar más y más pantanos, envases para el agua y generadores de electricidad, utilizables, eso si solidariamente, por otros. No está mal. Y tal como vienen las cosas es posible que el PP acabe gobernando Aragón y después España. Con esa conjunción política estamos apañados. Eso sí, es posible que el PAR siga gobernando (nunca ha dejado de hacerlo), gestionando la depuración de aguas, las empresas públicas del ámbito forestal y lo que venga a pelo. Al menos igual impulsan una línea o dos de metro en Zaragoza. Seremos “modernos” y “solidarios” a la fuerza, pero sin futuro. ¿Que dirá de todo esto el PP de Aragón? ¿Que nueva pirueta hará Biel (PAR) para justificar un gobierno con la otra derecha?

jueves, 3 de febrero de 2011

Cosas que pasan en este país.

La Merkel en España. Felicitando al gobierno de Zapatero por ir por el buen camino. Botín diciendo que las cosas van a ir mejor porque se están tomando medidas. Y todos, tan felices, nos lo creemos. Nos lo hemos creído ya antes, a juzgar por el mejorable grado de intensidad de las movilizaciones de este país. Y aquí no cabe echarle culpa a los sindicatos, que estos no han dejado de convocar y de movilizar a sus activos sindicales. Así son las cosas. Ni una sola de las medidas adoptadas por el gobierno, son objetivamente suficientes, ni siquiera necesarias, para superar la crisis. ¿Alguien podría explicar en que contribuye a la economía y el empleo despedir más barato?. ¿De verdad la supervivencia de una empresa depende de esto? A la Sra. Merkel y al Sr. Botín les gustan las sociedades con menos protección, con menos derechos, con más posibilidades para enriquecer más a los más ricos, empobreciendo más a los más pobres. No es casual, ellos son de los primeros, los representan y defienden sus intereses. Nada de lo hecho por Zapatero en el último año favorece realmente la economía. Son tan solo gestos de sumisión a los tan mentados mercados. Presión, amenazas, chantaje, intervenciones para encarecer la deuda del estado, vueltas de tuerca a todo lo que huela a protección a la gente normal. Agresión al estado de bienestar, ahora las pensiones agarrando de los genitales a los sindicatos, sabiendo de sus limitaciones y poniéndolos contra las cuerdas….. Todo va bien. El PSOE se hunde.  Nadie recupera a la izquierda lo suficiente para generar una alternativa de gobierno decente y creíble. Una izquierda se rinde sin condiciones, por mantener la silla, la corbata y el coche oficial.
Y otra con juegos florares y a menudo con unos mensajes que no entiende ni dios y que tan solo contentan a aquellos sectores que ocupan más su energía en emprender carreras dialécticas para ser más rojos que nadie, eso si, casi siempre de boquilla y a veces de estética. Cuesta poco ser radicalillo de paseo, un palestino y una camiseta del Ché te lo apaña.  Y si de paso le das collejas a la “burocracia” sindical (pero no a la suya, a la de otros)  quedas como dios y te vas tranquilo a dormir. Vamos, cosas de casi siempre. Mientras, la  ciudadanía tocando el violón, poniéndose de perfil y echando la culpa a lo que pillan más cerca…… al concejal de su pueblo, al alcalde de su barrio, al delegado sindical de su empresa, al cura de la parroquia, al de la ventanilla del banco….Algunos, además de forrarse, se deben estar descojonando de la risa y derritiéndose de placer. Y si, yo también hubiera firmado el acuerdo de pensiones. Al menos los sindicatos han sabido limitar una agresion muy muy fuerte.

viernes, 28 de enero de 2011

Pensiones. Yo firmaría.


El endurecimiento de las condiciones para tener derecho a una pensión y por lo tanto la disminución  de expectativas para algunas de ellas, o la necesidad de ampliar años de cotización para mantenerlas es, en términos castizos, una auténtica putada. Y además, como bien han dicho, y siguen diciendo los Sindicatos, no tiene utilidad alguna para superar o tan siquiera suavizar la actual situación de crisis.
No envidio a los sindicalistas que tienen que decidir sobre la firma de  este recorte, ni a todos aquellos que se van a ver en la necesidad de tener que explicar el acuerdo o la falta del mismo. 

Y sin embargo, aún siendo consciente de nadar a contracorriente en el flujo de los estados de opinión que se están generando en una parte de las izquierdas, tengo que decir, con toda honradez, que yo firmaría  sin dudarlo demasiado. Ahora arrójenme  ustedes todos los huevos digitales que crean oportuno y después,  si tienen a bien, sigan leyendo algunas breves líneas argumentales de porque me decanto por el aplauso a la valentía de lo sindicalistas.

1.- El sistema público de pensiones, tal y como se ha ido configurando en los últimos años con un amplio consenso social y político, tiene bajo mi punto de vista alguna ventaja.  Es un sistema de reparto, que se financia con las cuotas los que aspiran a generar el derecho a una pensión en su vejez. Su pervivencia está basada en lo que se da en llamar  solidaridad intergeneracional, es decir, las cotizaciones de las generaciones activas laboralmente en este momento, son las que financian  las pensiones de los que trabajaron ayer, y serán las de las generaciones que, por edad, todavía no están en el mercado laboral, las que pagarán las pensiones de los cotizantes actuales.

2.- Los sindicatos han hecho siempre una apuesta por este sistema y no por otro que pudiera sustentar su financiación por la vía de los impuestos. Me parece una apuesta inteligente,  porque financiar el grueso de las pensiones a través de los presupuestos del estado, supondría poner en el eje del debate político de cada año, y al socaire de los equilibrios parlamentarios,  algo tan importante como las pensiones. En cada período electoral, las pensiones correrían el riesgo de convertirse en un objeto de mercadeo demagógico en manos de  partidos políticos muy mediatizados por el corto plazo de los ciclos electorales. Cada presión política para financiar otras “prioridades” clientelistas pondría en la picota el pago de las pensiones. Cada ciclo de crisis podría cargarse, a través de decisiones presupuestarias de regate corto,  todo un sistema de protección que puede garantizar a las personas una vida mínimamente digna una vez agotada su trayectoria laboral. Ejemplos ya los tenemos con la protección a los parados, con los servicios sociales, con las subvenciones a las organizaciones que se dedican a paliar necesidades de la población más desfavorecida,  o con el incipiente sistema de atención a la dependencia.

3.- Es cierto que los que arguyen la demografía como una terrible amenaza que hace inviable un sistema de estas características, exageran sus efectos y no tienen en cuenta algunos factores importantes. Pero no es menos cierto, que la previsible evolución de la pirámide poblacional y por tanto de los cotizantes a la seguridad social, introduce  algún elemento de inquietudo acerca de sostenibilidad a corto y medio plazo.  El que vaya a aumentar el número de pensionistas y, de forma muy importante,  cuando se vayan jubilando los nacidos en los años del “baby boom”, que además han mejorado las carreras de cotización de sus predecesores, va a hacer, como dicen los sindicalistas, que “el sistema tenga en los próximos años el reto de pagar más y mejores pensiones”. Y tienen razón.

4.- Los agoreros catastrofistas, que auguran un desastre a corto plazo  llevan muy a menudo detrás de si intenciones poco confesables para cargarse el sistema y sustituirlo por otro de capitalización, que beneficie a los bancos.  Pero los que miran a otro lado diciendo que no pasa nada, que no hay riesgos y que cuando los haya ya se verán, de imponerse sus criterios, nos llevarían a la quiebra del sistema actual en no demasiado tiempo. Ya sé que no está de moda decirlo, pero me temo que los sindicatos tienen una visión mucho más equilibrada, basada en un conocimiento profundo del sistema de pensiones y de un estudio bastante riguroso de su previsible evolución.

4.- Desde el punto de vista de los ingresos, la apuesta de un sistema basado en las cotizaciones tiene,  necesariamente, que ser una apuesta por el estímulo a la contribución al sistema por parte de las personas durante el mayor tiempo y por la mayor cuantía posible, de su vida laboral. Eso tiene una relación directa con la cantidad y la calidad del empleo. Solo así puede garantizarse su supervivencia durante muchos años, ahuyentando los fantasmas de la quiebra y de la privatización.  Solo así, y con una cierta moderación del gasto en los tramos más altos, que no ponga en riesgo la equidad, podrá sobrepasarse el “bache financiero” que de forma inevitable tendrá que afrontarse hasta que vayan desapareciendo las generaciones que nacieron en la explosión demográfica de los años 60, sin caer, y eso es importante, en la generalización de financiar a través de impuestos, que podría desvirtuar esa apreciable característica de autofinanciación, que aporta autonomía y blindaje de las coyunturas políticas.

5.- Ampliar el periodo de cálculo para la base reguladora de la pensión, puede tener algún efecto negativo para los trabajadores que al final de su vida laboral tienen una mayor cotización. Pero teniendo en cuenta los índices correctores con los que se calcula la base reguladora, para aquellos que tienen un trabajo menos estable, con periodos de baja cotización y problemas para trabajar en la última parte de su vida laboral, esta medida les va a favorecer. Para las personas con una cotización estable a lo largo de su vida laboral, esta modificación no tiene efectos negativos.

5.- Los recortes contemplados en el principio de acuerdo seguramente ha ido más allá de lo necesario para el sistema en estos momentos. Sin la situación de crisis que se ha cruzado y la presión de las políticas europeas de ajuste, sin el chantaje dificilmente soportable del sistema financiero internacional, y sin la conversión de Zapatero a las políticas liberales, es dificil concebir un acuerdo de estas características. Pero, aunque parece que cuesta reconocerlo, los sindicatos han conseguido limitar de forma importante la agresión profunda que el Sr. Zapatero y su gobierno nos tenía preparada; la obligatoriedad y generalización de la jubilación a los 67 años, con la necesidad de más de 40 años para tener derecho al 100% de la base reguladora. Han abierto otras fórmulas de jubilación ordinaria a los 65 y 66 años, eso si,  con mayor exigencia de años cotizados. Se mantienen posibilidades de jubilación a los 60 y 61 años, y se abre el derecho subjetivo a jubilación anticipada a los 63 años. Es cierto que para todo esto hay mayores exigencias de años cotizados y obligará a pensar en carreras contributivas más largas. Y eso, hay que decirlo, va a añadir dificultades a algunas personas con problemas para mantener ininterrumpidamente tantos años de cotización. Harían bien los sindicatos en ir pensando que fórmulas pueden paliar estos perjuicios. Pero también va a desincentivar la decisión de trabajar “en negro” planificando la pensión futura con cotizaciones solamente en los últimos años de la vida laboral. Y esto tiene al menos dos efectos positivos; incrementará los ingresos del sistema haciéndolo menos frágil y por otro lado genera más derechos para los cotizantes de cara a su jubilación.

6.- El acuerdo ha paralizado otra pretensión del gobierno con efectos muy graves para los bolsillos de los trabajadores. El famoso rollo de la eliminación de la ultraactividad de los convenios, que quiere decir algo tan sencillo como cargarse del convenio, al término de su vigencia, todo (sí, todo) lo conseguido en anteriores negociaciones, dejando el contador a cero cada término de vigencia. Vamos, un chollo para los empresarios. De haberlo conseguido, es fácil deducir una bajada drástica y generalizada de las condiciones de trabajo y de los salarios. En consecuencia una disminución de las cotizaciones a la Seguridad Social, y por vía indirecta, pero eficiente y rápida, de las pensiones de futuro.  Si alguien argumenta que era un farol por parte de Zapatero, tan solo tiene que fijarse en la reforma laboral, que acometió sin acuerdo y que está generalizando un despido más barato e innumerables descuelgues de convenios en las empresas. Algunos pensaban que no se iba  a atrever.

Me ha sorprendido en positivo, tengo que decirlo,  el que los sindicatos hayan conseguido mantener algunas fórmulas de jubilación anticipada y no se haya tocado la jubilación parcial con contrato de relevo, que permite una jubilación anticipada en torno a los 61 años, sin penalización, para amplios colectivos, con contratos de relevo que favorecen la incorporan de jóvenes al mercado laboral.

El acuerdo no es una maravilla. Y los sindicatos van a tenerlo crudo para explicarlo a sus bases. Pero contextualizado en una profunda crisis económica, en la cresta de una ola de conservadurismo, con una gran resignación social y tras un largo período de movilizaciones de “eficacia variadilla”, es un buen acuerdo. Así que, sin que sirva de precedente y seguro que a contracorriente (una vez más), enhorabuena sindicalistas, habéis hecho un buen trabajo en un campo plagado de minas. Y mucho ánimo que esto sigue.

Olmo Grande.