miércoles, 12 de febrero de 2014

Primarias


A no demasiado tiempo de las elecciones europeas, parece que, además de la aparición de nuevas opciones políticas, a diestra y siniestra, que preocupan a los partidos más consolidados, el debate de moda, al menos en la izquierda,  es el de las elecciones primarias para determinar las candidaturas. No me parece un debate sustancial el que se está produciendo. Es posible que sea un debate forzado de forma bienintencionada por aquellos que aspiran a renovar aire en estructuras viciadas.
 Prefiero pensar que esto es el inicio, tímido,  del camino hacia la democratización de organizaciones  en las que el peso de los aparatos y los entramados de intereses tejidos durante décadas, no han propiciado  una expresión totalmente libre del pensamiento, a la posibilidad de disidencias sin consecuencias y, en ocasiones, ni tan siquiera a una cierta normalización de la discrepancia.Más bien lo han impedido.
 Hablar de primarias, sin más, sin decir cuales van a ser los cauces y procedimientos con absolutas garantías democráticas, sin aparatos neutrales (¿es eso posible?) sin limitaciones disuasorias a las candidaturas alternativas, sin acceso al control colectivo y transparente de los censos, sin posibilidad real de acceder a los votantes en las mismas condiciones para expresar las propuestas en igualdad de condiciones…. En definitiva sin una auténtica y profunda revolución democrática en cada organización, unas elecciones primarias tienen todas posibilidades de acabar siendo un ritual, un mero acto formal una liturgia con mero contenido estético en el que, en el fondo, se puede a votar a pocas opciones, de entre los poco perceptibles matices que pueden convivir  en los mismos aparatos burocráticos de los partidos. Así las dificultades para la renovación, para el cambio de las propuestas políticas y las formas de gobernar lo interno y lo público, siguen siendo grandes.  
Que se propongan  primarias abiertas a la participación personas no afiliadas al partido  en cuestión, se llegan a plantear incluso sin censos, me produce un cierto recelo. Tal vez sea malformación ideológica consecuencia de la “veteranía”. No puedo dejar de pensar acerca de si esta propuesta es fruto de profundas convicciones democráticas, lo es de  una sobredosis de voluntarismo ingenuo, procede de maniobras para el emplazamiento interesado a “otros”,  se plantea como una fórmula para ganar puestos en unas listas,  desde la convicción de que se tienen más posibilidades de apoyo en algunos círculos externos que en un interno  muy condicionado por el aparato, o sabediós que.   En todo caso, he de confesar de que cualquiera que sea la explicación acerca de las motivaciones, posiblemente la combinación de todas o alguna de ellas, ni me sorprende demasiado, ni me escandaliza.
De cualquier forma, los que proponen  primarias abiertas por convicción democrática, además de las dificultades técicas para el control democrático,  no parecen tener en cuenta el voto mediático, la capacidad que algunos medios de comunicación tienen para influir en la opinión de los posibles votantes.  Estos,  ya deberíamos saberlo, no suelen jugar un papel neutro en todas estas cuestiones, ni siquiera en las diferentes opciones de partidos alejados de su línea editorial. Creo que algún dirigente de alguna fuerza política ya ha señalado los problemas de las primarias abiertas y, bajo mi punto de vista, tiene razón, aunque algunos se hayan apresurado a interpretarlo en clave de miedo a la apertura. Por cierto, me da la impresión de que también se infravalora la capacidad de intervención de los aparatos en estos procedimientos..
Hay que abrir las organizaciones políticas. Tiene que haber cambios profundos en su gestión que proporcionen posibilidades reales de participación a los militantes; alejados de presiones, de caudillismos, de compra de apoyos a cambio de posibles puestecillos. Los dirigentes, también los militantes, deben ampliar perspectivas democráticas, articulando procedimientos que permitan el debate libre, la aportación abierta, fluida, trasversal, no esclerotizada en corrientes estáticas  y cerradas y entender todo esto, no como un problema sino como una oportunidad enriquecedora. ¿Un poco ingenuo?. Si, también. Pero, o eso, o atajos presuntamente democráticos, en organizaciones que, sin excepción,  tienen un largo recorrido para llegar a serlo plenamente, no me parecen creíbles.
No estoy afiliado a ningún partido político y, si algunos, en mi ámbito ideológico de izquierdas, articulan procedimientos de voto abierto en el que se me de la oportunidad de participar, no lo voy a hacer.
No voy a participar en primarias. Porque lo que de entrada me preocupan son las propuestas con visos de realidad que puedan aportar soluciones alternativas de verdad,posibles,  a la jodida situación que se está viviendo. Como solucionar el paro, la pobreza, la desigualdad, la corrupción. Como hacer políticas diferentes en el contexto complicado en el que estamos. Y como hacerlo sin acabar con lo mismo de siempre o jodiendo más la situación de los que están siendo los más damnificados de las políticas actuales.

Lo que más me preocupa no es un acto estético, sino la capacidad de las organizaciones políticas de aportar soluciones y personas capaces de llevarlas a cabo. No quiero participar en la elección de candidatos o candidatas que no conozco de forma suficiente, ni lo voy a hacer después de una campaña interna, y sobre los que más puedo aspirar es a intuir como pueden ser o a especular sobre su actitudes y aptitudes. Quiero propuestas transformadoras serias y solventes. Y además, a ser posible, procedimientos para hacer dimitir a quien no cumpla con lo que promete. Tal vez una nueva utopía o ingenuidad. Pero cada cual tiene las suyas. 

jueves, 6 de febrero de 2014

Vaya panorama

Lo de dar inicio a un blog y abandonarlo durante meses no está bien.  Por buscarle alguna ventaja, te permite ver con perspectiva lo que ha pasado desde la última entrada, de hace meses... o ya son años? ¡Como pasa el tiempo, demonios!. Dos años de gobierno del Popular y las reformas del PSOE de la anterior legislatura parecen una broma. Dos años de recorte de derechos, de libertades y de esperanzas. Dos años de aumento del desempleo y de pobreza. Y en el día que publico esta entrada, los medios nos hablan del barómetro del CIS.
Algunas conclusiones

En previsiones de incidencia electoral, si se votara hoy,  el Partido popular obtendría  32,1% de los votos,  el PSOE el 26,6,  IU sería votada por el 11,3% y UPyD obtendría el 9,2%.

 Se podrán hacer muchas lecturas finas, pero una conclusión es clara, la suma de PP, PSOE y UPyD, lo que algunos llaman partidos del sistema, con planteamientos conservadores, socialdemócratas suaves y constitucionalistas,  con matices entre ellos, pero sin cuestionamientos radicales al origen de la situación de crisis y el aumento de la  desigualdad social, suman ¡ el 68% de los votos! Estamos hablando de un partido que gobierna en crisis y con medidas de ajustes muy duros, de otro que gobernó en el momento en que las cosas se estaban poniendo feas, dejando la sensación de haberlo hecho muy mal, y el tercero que lanza un mensaje más cargado de modelo de estado, nacionalismo español, que de preocupación por lo social. Los dos grandes partidos, los que suman más votos, han gobernado con políticas, es cierto que con matices, pero que son son origen de la gravedad de la crisis en este país. 

Lo más crítico con el sistema, el partido que propone alternativas más contundentes a la actual situación, IU, crece pero sigue siendo una parte muy minoritaria de los votantes. Aunque este incremento sea motivo de alegría para los dirigentes y afiliados de este partido, hay que reconocer que  imposible cambiar profundamente nada con un 11,3% de apoyo.

Aumenta la preocupación por el paro y la corrupción pero se sigue votando a quien se supone responsable de la situación... ¿o no?

Para los que centran  debate  en el modelo de estado, república o monarquía,  y alientan en la caida de la monarquía una oportunidad para el cambio social o quien sabe si la revolución, el hecho de que la monarquía sea motivo de preocupación para tan solo el 0,6% de las personas encuestadas, es objeto de reflexión. Es legítimo, y necesario, cuestionar un modelo arcaico, obsoleto, que insulta la inteligencia, cierto. Pero a la gente lo que le preocupa es la solución de sus problemas más inmediatos; trabajo, seguridad, consumo, futuro...y todo esto no lo relacionan (por ahora) con si el jefe de estado es un monarca o un presidente electo (¿del PP?)

En fin un panorama complicado en el que todavía no aparecen alternativas claras, a pesar de los procesos de indignación y movilización social.

martes, 22 de mayo de 2012

...Y que pereza...

Si, da pereza esto de escribir. Pues anda que no han pasado cosas desde la última entrada. Fracaso sin paliativos del PSOE en las elecciones generales. Leve mejora de la otra izquierda, con grupo parlamentario plural de izquierdas diversas del estado español. En pocos meses el Gobierno de Mariano Rajoy se ha lucido. Ha profundizado la reforma laborar iniciada por Zapatero, recorta el estado de bienestar (que tampoco lo teníamos para tanto) dándole a la educación y a la sanidad. Y eso parece que solo es el empezar. Y la sociedad bulle. No solo el 15M. Organizaciones de la sociedad civil, con un protagonismo relevante de los Sindicatos, se mueven y ocupan las calles. Hoy Huelga General en el sector de la enseñanza pública. Merece un éxito. A ver si los enseñantes se lucen y paralizan la escuela no fiando el resultado a que los padres no lleven los chicos a clase. Lo veremos.

martes, 8 de noviembre de 2011

Que temporadita.

Mucho tiempo sin asomarme por esta ventana. Y eso que el verano ha dado mucho de si. Tanto que ha dejado en evidencia cualquier pretensión de recuperación económica. Tanto, que ha dejado, sobre todo,  en evidencia,  los imperdonables errores en los que han incurrido los que dirigen las políticas en Europa, ya no se sabe si eso etéreo y cuasi metafísico a lo que todo el mundo llamamos mercados, o los intereses de dos países de la Unión Europea – Alemania y Francia -  y su empeño en construirse escudos para no pagar un precio alto por la recuperación económico de los demás. Grecia en bancarrota, pringando al sistema financiero europeo, los bancos y cajas españolas apenas pueden disimular las enormes dificultades generadas por sus aventuras inmoviliarias ( ¡que sólido era nuestro sistema bancario!), Italia y España a un pasito de ser intervenidas. Un verano de susto. Y el otoño, sigue y suma.

He releído la  última entrada, en la que manifestaba mi desacuerdo con hacer leña de Zapatero, un árbol caído. Presidente todavía, en funciones, las hormigas del bosque ya lo han hecho desaparecer y tan solo queda de el una imagen fantasmagórica, que nos trae la tele de vez en cuando, casi una caricatura paseando, escasamente,  por la virtualidad mediática, reivindicándose vergonzantemente. No sabemos lo que se dirá de él pasados unos años. Sus predecesores navegan por ahí envueltos en un aura mítica y cada tontería que dicen, y a mi me parece que dicen más de una, es atendida y celebrada por una orilla o por la otra ( ¡ay Don Julio y sus orillas!) como revelaciones proféticas, a pesar de que ambos acabaron sus mandatos bastante desprestigiados. El tiempo parece suavizar los perfiles y las críticas aunque sea a base de olvidos. Así que es posible que veamos a Zapatero en las mismas no pasando mucho tiempo.
Y ahora Rubalcaba recoge el testigo PSOE como si todo el fiasco de las políticas económicas de los últimos dos años  no fuera con el. Porque a las mejoras habidas en ampliación de derechos de ciudadanía, que las ha habido, si que se apunta. La verdad es que valentía torera y endurecimiento facial si que requiere para lidiar en esta. Y vuelven en su apoyo los viejos roqueros, espectros, del pasado socialista. La generación ZP borrada del mapa. Pobre hombre, Rubalcaba, Alfredo para los amigos, esforzándose en ser convincente para explicarnos que hay que hacer lo contrario de lo que ha hecho, intentado criticar el programa electoral del PP por decir lo que ellos, psocialistas, han practicado con esmero antes; recortes y más recortes.

Una buena noticia en estos meses de ausencia. La otra izquierda, a trancas y barrancas, ha ido cosiendo acuerdos electorales que pueden permitir un castigo a las políticas vigentes, sin tener que recurrir al llamado voto útil para evitar males peores, y permitiendo una expresión política con posibilidades en algunas circunscripciones  en las que por separado era realmente difícil conseguir representación parlamentaria.

Bienvenidos los acuerdos. Merecen nuestro apoyo y nuestro voto.


jueves, 21 de julio de 2011

Hacer leña del árbol caído. El caso de Rodríguez Zapatero.


El corte de tronco con hacha, aizkona, es un deporte tradicional vasco. Su origen está en hacer leña, no en la tala de árboles. Para atacar los troncos, de considerable grosor, en competiciones que adquieren en ocasiones dimensiones espectaculares, los aizkolaris,  necesariamente ha de tener dotes de  auténticos atletas con una forma física extraordinaria; potentes brazos para asestar contundentes golpes con el hacha, asida  con manos fuertes y seguras, musculosas piernas para mantener el equilibrio sobre el tronco a cortar,  amplios pulmones, gran corazón, técnica adecuada,  mente equilibrada para dosificar óptimamente el esfuerzo, superar el decaimiento….
No, no es lo mismo que hacer leña del árbol caído, otro deporte de dimensiones más universales y para el que no es necesario acumular demasiadas virtudes y entreno.  
Astillar un árbol caído, a menudo antes venerado, fuera de toda competición, cuando ya lleva un tiempo pudriéndose en el bosque y todo tipo de alimañas gusanos, insectos hongos y bacterias ya han hecho una buena parte de su trabajo natural, no parece que tenga demasiado mérito. Cierto es que puede tener una cierta apariencia y puede justificar unas horas de dedicación. Pero de esa leña podrida, no se puede esperar demasiada fortaleza ni poder calorífico y en realidad, tarea con tan lucida apariencia, no hará sido sino una pérdida de tiempo que habrá impedido al mediocre leñador  acometer tareas realmente necesarias.
El Partido Socialista ha recibido un importante varapalo en las pasadas elecciones autonómicas y municipales. Casi un millón y medio de votantes socialistas decidieron quedarse en casa o cambiar su orientación. El resultado  un desplazamiento hacia la derecha en el panorama político español.
¿Quién tiene la responsabilidad de esta derrota socialista?¿Donde reside la responsabilidad de la falta de rentabilidad política para las fuerzas a la izquierda del Psoe?.  No tengo una respuesta cerrada. Lo cierto es que estamos sufriendo una profunda crisis económica de dimensión internacional en la que, lejos de ponerse en cuestión el papel del sistema financiero en la misma, las economías de muchos países, entre ellos el nuestro, están sufriendo ataques despiadados, de carácter especulativo, en las subastas de la deuda pública, haciendo comprometer el pago de unos intereses que lastra el despegue económico y llega a comprometer a medio plazo la fiabilidad de esa deuda que se va acumulando.
Europa ha optado por  reducir de forma apresurada el déficit público  articulando políticas de austeridad,  reduciendo estado de bienestar, recapitalizando el sistema financiero con recursos públicos y pretendiendo incrementar la competitividad reduciendo salarios, pensiones y derechos laborales.  Y un mensaje claro a los países miembros de la Unión; no hay alternativas a los recortes, o los tomas o los tomas.
Ante la presión, la coacción, de los mercados la pregunta es que margen de maniobra tienen los estados, que posibilidades tiene la política… Y la respuesta no es gratificante, el margen aparente es escaso, cercano a lo nulo. Los Estados implementan políticas impopulares y, lo que es peor, inservibles para los teóricos objetivos que se persiguen.
Hay más preguntas; ¿Cuáles serían las políticas a adoptar de forma unilateral por un estado, por su gobierno, en caso de desmarcarse de las orientaciones de la Comisión Europea? ¿Qué consecuencias se deducirían? ¿Qué gobierno, de que orientación, puede, en serio y de forma efectiva,  encarar el chantaje de los mercados y negarse a las “recomendaciones” europeas? ¿Con que apoyo y movilización popular se puede parapetar una acción de gobierno disidente de los mercados? ¿Quién está dispuesto a explicar en su programa propuestas alternativas serias, consecuencias inmediatas para cada ciudadano y repercusiones para el futuro?.
Para mí que el problema no se encuentra tan solo en cuestiones de matiz, en fórmulas matizadas de gestionar. Hay un problema profundo, un agujero negro en el sistema. Y decirle a la gente que el problema no es que se reduzcan más o menos gastos sociales, que la nómina sea un poquito más menos gruesa o que la pensión suba unas décimas más o menos. Que el problema se encuentra en como se produce, el papel perverso que juega el sistema financiero, pero también en como se consume, en los valores de la apariencia fatua,  en el derroche, en la explotación de los países, en la sobreexplotación obrera en los países emergentes,  en la depredación del medio ambiente que nos trae el crecimiento económico sostenido.. ¿Quién está dispuesto a proponer un proyecto en el que se controla al sector financiero, pero también mayor austeridad para todos desde la perspectiva de los valores hegemónicos, con mayor riqueza en los valores solidarios y sociales? ¿Y quien lo propone para un país, el nuestro, so pena de esperar a que la confluencia de las mayorías políticas en los diferentes países de la Unión Europea lo permita?
Sin profundizar mucho más, y desde esta perspectiva, hacer leña de Zapatero como árbol caído, responsabilizándolo en exclusiva del desastre electoral,  puede pretender exonerar a otros de sus responsabilidades, pero además de poco práctico es profundamente injusto. Porque, ¿Cuántos ayuntamientos de mayoría socialista se han resistido a la tentación de financiarse a través del desarrollo inmobiliario, por medio de tasas, impuestos, cesiones de suelo, o por la especulación pura y dura?. ¿En cuantos podemos encontrar modelos de gestión social y medioambieltamente sostenible? ¿Cuántos presidentes de Comunidad Autónoma han manifestado diferencias con Zapatero antes de la evidencia de su desgaste político?
Ahora numerosos cargos públicos socialistas responsabilizan a Zapatero de su caída en desgracia. Se sacuden responsabilidades propias, individuales y colectivas, de un plumazo, diciendo que ellos lo han hecho genial, que su gestión ha sido excelente y que su pérdida de credibilidad es debida a las políticas económicas del Presidente. Y es posible que haya habido algo de eso. Pero no se puede explicar la pérdida de concejales en localidades en las  que se conocen todos los ciudadanos y lo que se hace en política, tan solo por el efecto Zapatero. Tampoco sería explicable el porque en algunos municipios los buenos alcaldes socialistas han revalidado incluso incrementado sus votos. Se precisa un mayor rigor y espíritu autocrítico. Hay que preguntarse que se ha hecho mal en lo concreto y en cada ámbito. Y hay que explicar, si tanto desacuerdo había, porque tanto silencio justo hasta el momento en el que el agua empezaba a inundar la bodega del barco.
José Luis Rodríguez Zapatero no ha sido un dirigente carismático que haya arrastrado a su partido a políticas ajenas a las asumidas por la mayoría de sus militantes. Es más, durante años, Zapatero ha sido acusado de falta de liderazgo y de errático. Pero cuando las cosas iban bien desde el punto de vista económico, la bonanza es capaz de engrasar casi todo. Rodríguez Zapatero, que, respondió a un afán de renovación política y generacional dentro del PSOE, no contó con las simpatías de la vieja guardia encabezada por Felipe González (este si que ejercía de carismático). Hay que reconocerle valentía en algunas cuestiones relacionadas con la ampliación de derechos de ciudadanía que ha permitido, tal vez con modestia, llevar la democracia en términos vitales para algunos colectivos. En la primera fase de la crisis mantuvo el empeño de proponer políticas socialdemócratas, pero Mayo de 2010 y la rebelión de los mercados, agotó su ímpetu, llevó sus acongojos a la garganta y, una vez caído es árbol en descomposición fácil presa de sus propios sustentadores convertidos ahora en leñadores de pacotilla. Así justificaran sus deficiencias, su responsabilidad política, su falta de alternativas, se quedarán como dios… pero a mi no me convencen.

martes, 21 de junio de 2011

Me gusta.

Sin duda me gusta la rebeldía de las gentes que estos días se están echando a las calles. Hay motivos. Sobran. El movimiento 15M ha sabido sortear algunos de los riesgos que más peligros entrañaban para la continuidad. Uno de ellos era desmarcarse de comportamientos violentos. Y las calles de muchas ciudades se llenaron el día 19, sacando mucha de la frustración y rabia acumulada. Mucha de esta rabia se está volcando contra los políticos. Sin matices. Y eso a alguno no nos gusta. Como no nos gusta el acoso a los parlamentos. Será por respeto a la expresión parlamentaria fruto del voto ciudadano. Y no por salvar a nadie, sino porque el rigor y el respeto democrático debiera ser una máxima de un movimiento que pretender regenerar la vida social y política de nuestro país. Y eso no quita un ápice a la denuncia de los límites de un sistema en el que los ciudadanos votamos y elegimos, pero estos se ven mediatizados de forma definitiva en su gestión por otros poderes, los económicos. Esto, sinduda,  debería llevar a un ejercicio de mayor honradez por parte de  los partidos políticos a la hora reconocer estos límites, para comparecer ante los ciudadanos diciendo con claridad cuales son sus propuestas en ese marco reducido, o con otras explicando que significa romperlos. Si la mayoría de los políticos son culpables de algo es de falta de claridad. Y eso no es bueno para la democracia. Pero cargar en exclusiva contra ellos, como si los graves males de nuestra sociedad fueran privativos de este colectivo y con responsabilidad repartida entre ellos a partes iguales, además de injusto, niega la realidad. Algunos políticos se corrompen y otros no. Y contra los corruptos hay que actuar de forma contundente, de la misma manera que hay que hacerlo contra los que los compran y pagan a cambio de forrarse con dinero público.  Contra estos nadie dice nada. Es una vergüenza que algunos políticos puedan compatibilizar cargos, acumulando salarios, pero nadie dice nada de todos los profesionales de la medicina, por ejemplo, que compatibilizan su trabajo en la seguridad social con consultas propias. O de los profesores universitarios que aún teniendo más que aceptables salarios compatibilizan su docencia pública con actividades privadas en forma de estudios, publicaciones, charlas, conferencias, cursos.. y a los que nadie controla qué parte de su tiempo público utilizan en sus actividades privadas ¿Cuántos de estos pluriempleados profes progres están en la movida y tienen varias fuentes de ingreso más allá de sus emolumentos públicos?. Nadie señala a la caterva de autónomos y empresarios que te ofrecen un servicio más barato….. sin factura y quitando el IVA. ¿Quién condena al ciudadano que entra en esas cuestiones para ahorrarse unas pesetillas?. La corrupción en nuestro país tiene hondas raíces y largos tentáculos. Son tan solo unos ejemplos.... Por eso pretender acusar de forma exclusiva, o con intensidad especial a todos los políticos es una generalización estúpida.  Como lo sería pretender equiparar el comportamiento de todos, funcionarios, autónomos, empresarios o ciudadanos
Pero los indignados tienen razón. Los jóvenes tienen razón. Los miles de personas que han salido a las calles tienen mucha razón. La política tiene que despojarse de mucho cinismo, de muchas actuaciones de corto recorrido o de intereses poco confesables, de mucha burocracia y de claves meramente internas. También de demagogia.  Pero hay que elevar el tiro, y señalar también y con más claridad  a los que de verdad se están forrando. Emplazar al sistema financiero, exigir más responsabilidad a los empresarios. Todos los que mandan tienen que recibir un mensaje claro; la sociedad exige de ellos mucho más.  No vale todo. Tienen, por que pueden, ceder parte de sus privilegios para  empezar a solucionar los problemas reales de miles de personas reales, que quieren una democracia más real.
Gentes rebeldes; mucho ánimo, mucho acierto, mucho aprendizaje, mucho sumar.  
Otra buena noticia; los sindicatos apoyaron las manifestaciones del día 19. Lo hicieron desde el respeto y buscando la convergencia en las movilizaciones contra las agresivas políticas europeas. Un buen camino la búsqueda de la convergencia entre lo que no han dejado de luchar, a su manera, y los que, también a su manera, se incorporan a la movilización.