lunes, 20 de febrero de 2017

Podemos, en eso de movilizar, ¿podemos o no podemos?



Ayer participé en Zaragoza en la concentración convocada por los sindicatos. Motivos para la convocatoria los había. Y los habrá con toda seguridad durante mucho tiempo. Son muchos los problemas enquistados, sin resolver, que soportan las gentes de nuestro país, y mucho más, como bien decían ayer los intervinientes en el acto, los que sufren los colectivos más vulnerables de jóvenes, mujeres e inmigrantes.

Las soluciones no llegan, el gobierno sigue en la suya de que lo están haciendo muy bien y nada hay que rectificar. El IPC sube, la carestía de la vida es evidente tanto en la cesta de la compra como otros aspectos no menos importantes como la luz y el gas. Los sindicatos se quejan, con razón, de cómo actúa el gobierno y también de los empresarios, “se ponen de perfil”, decía en su discurso uno de los líderes sindicales, ante la necesidad  de incrementar los salarios para recuperar la pérdida de los últimos años y compensar la subida del coste de la vida.

La necesidad de que la sociedad se movilice a la vista está. El esfuerzo que en ello están poniendo los sindicatos, hay que reconocérselo. Pero la realidad es que el movimiento sindical no está pasando por sus mejores momentos. “Maniatados por la reforma laboral” se quejaba otro líder sindical, para intentar explicar el poco fuelle de los sindicatos en los últimos tiempos. La concentración fue escasa de participación, nada que ver con la multitudinaria presencia que convocaban en las calles hace unos años.  Pero esto se intentaba compensar  con las actitudes militantes de los centenares de asistentes, así como los entusiastas discursos de los intervinientes, que demostraban ser inaccesibles al desánimo.

El acompañamiento político de las izquierdas locales tampoco fue para tirar cohetes. La más digna, numéricamente hablando, fue la de IZQUIERDA UNIDA, siempre presentes en las movilizaciones sindicales y cuyos distintos cabeza de lista para su próximo congreso  andaban fotografiándose sonrientes juntos y con otros cuadros del partido, cual si no pasara nada.  Nadie relevante de un PSOE en horas bajas y que había apoyado la concentración. Escasa presencia de caras conocidas de CHUNTA que también apoyaba.

Y PODEMOS, ¡ay  Podemos! Ausencia total. No apoyaron la concentración, a pesar de que en Vistalegre2  ganó la opción más partidaria de la movilización social. Parece que, al menos en Aragón, en lo que he podido comprobar hasta a la fecha, el partido de Echenique se encuentra más cómodo en las movilizaciones, la más de las veces testimoniales, que convocan otras fuerzas sindicales muy minoritarias.  Tendrán que hacérselo mirar, porque CCOO y UGT, a pesar de la dura carrera de obstáculos a la que se ven sometidos, siguen moviendo algunos miles de incansables militantes, y además una buena parte de los ellos, con toda seguridad, son votantes, por ahora, suyos.

Creo que desde los ámbitos demócratas de este país, no se puede contribuir a poner más plomo en las alas de los sindicatos que la pintan de verdad en el mundo del trabajo. Y creo que hay que felicitar a UGT y CCOO por su esfuerzo movilizador y animarles  a que sigan en la faena. Yo desde luego, satisfecho estoy  de pagar cada recibo trimestral de la cuota de CCOO

miércoles, 8 de febrero de 2017

Podemos. Acierto y suerte.



En puertas de Vistalegre 2, no comparto la alegría más o menos contenida con la que parte de la izquierda acoge el cristo que parece tienen montado los de Podemos. El fenómeno Podemos trasciende, y mucho, a sus propios diseñadores y creadores. Para millones de personas este partido ha supuesto la esperanza de que las cosas puedan empezar  a cambiar en nuestro país, saliendo del callejón sin salida de un bipartidismo en el que gobierno y oposición, sea cual fuere el partido que ocupara  un lugar u otro, tendían a parecerse cada vez más en sus políticas, aún escudados en marcas comerciales diferentes. Podemos significó la esperanza de que los márgenes de “lo posible” podían ser realmente superados sumando voluntades, pasando de etiquetas, en torno a lo que hacer y no en torno a lo que parecer. Podemos ha sido un instrumento de canalización política para muchas gentes decepcionadas de los partidos que hasta hace poco dominaban el escenario político, hasta el gorro de corrupción, con una percepción nada positiva de todo el entramado institucional y desapegadas del mundo de la política en general, que observaban como algo totalmente ajeno a ellas. Podemos, seguramente muy por encima de su propia voluntad fundadora, ha impulsado cambios en las formas de hacer política, a los que con mayor a menor convicción,  con mayor o menor fortuna, con más o menos intensidad, se han tenido que acoger el resto de partidos políticos.  El éxito de Podemos no se puede entender sin los graves errores de los demás partidos y sin las ganas de cambio de una importante parte de la población.
Me temo que el estancamiento, o peor aún el fracaso, del proyecto de Podemos, no llevaría al resurgimiento de un  Psoe instalado en su papel de la alternativa de los matices. Ni a un  resurgir relevante de la izquierda pura y dura encarnada en IU. Tampoco, en Aragón, al crecimiento del nacionalismo de izquierdas representado por CHA, muy lastrado porque las preocupaciones de la gente se centran más en la situación socio-económica y en como les afecta en su vida cotidiana, que en debates de carácter  identitario. Todos estos espacios van a seguir existiendo, pero no levantan entusiasmos van a experimentar un crecimiento significativo    
No, el espectáculo desatado por la confrontación previa a Vistalegre 2 no debería ser motivo de gozo para el resto de la izquierda. Más bien debería ser objeto de preocupación y de sinceros deseos de que en este congreso las personas adscritas a Podemos y sus dirigentes, demuestren capacidad de síntesis en las políticas a aprobar, de aceptación  unánime de lo que mayoritariamente decidan, de escrupuloso respeto a la pluralidad y de integración en la conformación de los equipos de dirección. Me da la impresión de que tan solo así van a ser capaz de mantenerse un proyecto amplio,  con vocación de crecer más y capacidad transformadora real.
 Los grandes problemas de las gentes no se han solucionado. Las necesidades de cambiar las cosas en este país, siguen ahí. Los líderes de Podemos tienen una enorme responsabilidad para que ese  proyecto, que ya no les pertenece solo a ellos, no se vaya  la vertedero, no pierda ni uno solo de sus efectivos, sino que siga creciendo en adhesiones y en madurez política. 

Desde fuera solo nos queda pedirles prudencia y generosidad. Y desearles suerte. 

martes, 17 de mayo de 2016

No estuve en el 15M.

24 Septiembre 2011. Asamblea de Vistalegre en Madrid. 

A cinco años de la eclosión social que supuso el movimiento de los indignados, tengo que confesarlo; yo no estuve ahí. He estado en otros muchos sitios, pero no ahí. 
 Se habla de esa fecha, con razón,  como un punto de inflexión a partir del cual muchas cosas empezaron a cambiar en España. Lo cierto es que las cosas han transcurrido a enorme velocidad desde que en 2008 se evidenciara con crudeza una situación de crisis económica, que ya enseñaba las orejas en 2007 y que además de desencadenar consecuencias muy duras para la población, está siendo utilizada como una oportunidad magnífica para introducir cambios en el modelo económico y social europeo, llevándolo bruscamente a otro con menos derechos laborales y protección social.
 En 2007 la tasa de desempleo era del 8,26%, y en el año  2010 alcanzó el 20,01%. Millones de personas fueron expulsadas de sus puestos de trabajo y viéndose con  dificultades para reengancharse al mundo laboral. En ese mismo período de tiempo los parados de larga duración pasan de ser en torno al 20% en a superar el 42% del total. Son muchas las personas que viven la desazón de quedarse sin la fuente del sustento de cada día y además  la desesperación de ver como pasan los meses, consumiendo prestaciones por desempleo y sin encontrar un trabajo. Y por añadidura empezando a intuir que la precariedad se estaba incorporando a sus vidas laborales con vocación de quedarse. Esto azota más a los más jóvenes. Los menos cualificados, que habían abandonado el sistema escolar ante la llamada de un empleo relativamente fácil en el sector servicios o en la construcción,  fueron de los primeros en sufrir las consecuencias. Pero los más cualificados, con más formación, vieron como sus expectativas de dedicarse profesionalmente a aquello para lo que se habían preparado durante largos años, se frustraban. Toda esta inseguridad e incertidumbres, lo más jóvenes es más que probable que no la vieran recogida ni por gobiernos, ni por los partidos existentes ni por los sindicatos.
Hay que recordar que en 2008, el PSOE con Zapatero al frente, ganó las elecciones con más de 11 millones de votos, superando el resultado de las anteriores.
Pero ganar no lo era todo. El desempleo crecía.  El déficit y la deuda pública no dejaban de aumentar. Pero en una perspectiva de recuperación económica a corto plazo, eso no parecía preocupar a demasiado Zapatero.
 En Mayo de 2010, la Unión Europea reorienta drásticamente las políticas económicas hacia la austeridad, tal vez valorando que la recesión estaba ya superada. Zapatero se sumó a la austeridad, aplicando recortes en el sector público, poniendo en marcha una reforma laboral regresiva y amenazando con una drástica reducción en las pensiones. El 29 de Septiembre de ese mismo año llega la respuesta sindical en forma de Huelga General; los datos sobre el alcance de la misma son variables, dependen de las fuentes. La huelga vino precedida de una intensa actividad sindical en las empresas, que supuso un desgaste para el PSOE, que ya empezaba a visualizarse como un partido de recortes.   Los paros fueron importantes en algunos sectores industriales y de servicios  y aunque no se trasmitió la sensación de paralización del país, la jornada culminó en multitudinarias manifestaciones sumaron millones de personas en decenas de ciudades.  Huelguistas o no, parados, jubilados, amas de casa… se lanzaron a las calles aquel 29S en una muestra inequívoca de profundo malestar con las políticas del gobierno PSOE. Se palpaba la indignación que las políticas de la Unión Europea y su seguidismo por parte del gobierno de Zapatero estaban generando
La huelga general y sus movilizaciones no se tradujeron en una rectificación de las políticas del gobierno. Las conversaciones posteriores de los sindicatos con el gobierno, consiguieron matizar las pretensiones de este último de reducir las pensiones alargando la edad de jubilación  hasta los 67 años. Las personas con más años de cotización, las más mayores, las que constituyen la mayor base social de los sindicatos,  seguirían jubilándose a los 65 años y se abrían las puertas a jubilaciones anticipadas a los 61 y 63 años. Pero para eso, los sindicatos tuvieron que retratarse firmando un acuerdo que, en  su valoración global, suponía lanzarle al sistema de pensiones un buen bocado a corto plazo y generando una sensación de desamparo a largo plazo entre los trabajadores jóvenes.  En ese contexto les resultó muy difícil a los sindicatos explicar las bondades de su gestión del mal menor así como un coste en imagen y en capacidad de convocatoria movilizadora. El paso por la gatera de ese acuerdo, aún consiguiendo parar algunas de las  pretensiones del gobierno, hizo que los sindicatos perdieran mucho pelo.
La sociedad seguía viva y la indignación creciente. La crisis ya no era solo económica. La decepción, el desapego, el cabreo,  que ya se había estado cocinando desde hace tiempo, a fuego lento, en la olla de presión, se aceleró.
Mucha gente empezó a cuestionar la utilidad de las instituciones democráticas hasta ese momento existentes para encauzar sus inquietudes, sus incertidumbres, su necesidad de que cambiara el rumbo de las cosas. La dureza de las políticas y la evidencia de una corrupción muy extendida, hacía que todo lo institucionalmente existente se percibiera, no solo como inútil para aportar soluciones, sino además como parte del problema. Mucho más allá del mayor o menor grado de espontaneidad en la organización de las movilizaciones del 15M, lo cierto es que el eco que encontraron en muchos sectores de la población, entre otros los jóvenes, fue sorprendente para algunos.  Pero el “no nos representan” no era un lema involucionista que cuestionara la democracia en si, sino que señalaba las insuficiencias de la democracia “representativa” y clamaba por ensanchar los cauces de participación.
Las acampadas, manifestaciones, cercos al Congreso y Parlamentos autonómicos, escarches y otras nuevas formas de protestas, generaban preocupación… Pero era hermoso ver como multitudes de jóvenes abandonaban su ensimismamiento para sumarse a la protesta colectiva, empujando con ilusión para que las cosas cambiaran, para que otro mundo fuera posible.
Yo no participé en el 15M, aunque me considero partícipe de un  movimiento de indignados, mucho más amplio y plural, con origen muchísimo anterior a esa emblemática fecha y, junto a otras muchas personas, activista en el día a día en contra de las políticas con las que castigan a las clases populares y a favor de cambio drástico de la situación. Un nuevo mundo se puede estar gestando. Si nace, no será en parto fácil. Y creo que necesario un reconocimiento mutuo entre las gentes luchadoras del 15M y otras muchas que durante muchos años no dejaron de estar en la pelea y en ella siguen, aún soportando ese injusto calificativo de viejuno que algunos pretenden asimilar a una cuestión meramente de edad.  La buena noticia es que algo de eso ya está pasando.
Que conste, no estuve en el 15 M. Pero fue una magnífica movida que está trayendo consecuencias positivas.

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jueves, 12 de mayo de 2016

La encrucijada de CHA.



La confluencia de la izquierda en Aragón no ha sido culminada con éxito en toda su extensión. La incorporación de Chunta Aragonesista no se ha producido y así queda fuera de la suma de la apuesta por el cambio  una parte importante del mapa político, aquella que se vincula a un sentimiento nacionalista aragonés, o simplemente aragonesista,  con un perfil claramente de izquierdas.  Incluir Aragón  en el paquete de una  negociación de marcado carácter centralista (no en todas partes ha sido así), no ha favorecido un resultado más amplio. Podemos no ha demostrado altura de miras al no tener en cuenta a CHA, mucho más cuando esa sensibilidad con partidos similares en otras comunidades autónomas le ha reportado buenos réditos electorales y potentes alianzas para el futuro. Parece que IU ha sido poco  sensible y solidaria con un partido con el que hace muy poco compartían grupo en el parlamento español y  con los que se se coaligaron en Unidad Popular en Aragón, para las pasadas elecciones de Diciembre.  Compartieron campaña electoral, tejiendo complicidades y buen rollo personal. Al menos esa percepción se tenía desde fuera.  Por eso asombra la enorme fragilidad del compromiso conjunto y se ha echado en falta una actitud más activa por parte de los de Izquierda Unida, para incorporar, si o si, a sus hasta hace bien poco socios.
No se sabe si ha sido la propia dirección de CHA quien no actuado con la suficiente agilidad para evitar quedarse al margen,  no han estado interesados en la confluencia, o no han sido considerados una fuerza relevante por los confluyentes… o ha sucedido un poco de todo. Cualquiera de estas hipótesis nos señalarían serios, indeseables e innecesarios errores de fondo. 
No son tiempos fáciles para ningún partido viejo partido de la izquierda, si en este saco de lo viejuno metemos (seguramente de forma injusta ) a  todo lo existente antes de las movilizaciones sociales a partir del15M.
No son fáciles para el PSOE, que ve amenazada su posición de hermano mayor de entre los zurdos, hipótesis que de confirmarse pondría llegar a cuestionar la propia viabilidad de un proyecto socialista que, se mire por donde se mire sigue siendo necesario para aglutinar en clave progresista a sectores  difícilmente encuadrables más a la izquierda. 
No  lo son para una izquierda IU que partiendo de la soberbia de la exclusividad en los certificados de pureza izquierdista, ha ido cayendo, a regañadientes de algunos sectores y con la complacencia y complicidad de otros,  en la órbita de Podemos, pidiéndole relaciones prematrimoniales  mientras parte de su militancia le lanzaba despechada todo tipo de descalificaciones.
Ni es fácil para CHA, porque su alma nacionalista va perdiendo sentido entre la base electoral que ha llegado a sumar, que prioriza la mejora económica, laboral  y social,  al ondear de las banderas.  
La Chunta tendrá que decidir si va sola a las elecciones de Junio o no se presenta. Ambas opciones tienen riesgos de gran calibre.
Presentarse a las elecciones es afrontar una campaña en la que se sabe imposible obtener acta para el parlamento. Y esto puede traducirse en una deriva de una buena porción de votos chunteros hacia otras opciones, con casi  toda seguridad a la coalición Podemos-IU. Pero los votos que se retengan pueden hacer mucho daño en la obtención de escaños por la disputa de los restos,  para la coalición de la izquierda así como para el PSOE. Que un partido que participa del gobierno de Aragón, con una gestión mucho más que aceptable,  sume los votos de una fuerza marginal, no le sitúa bien de cara el futuro y, además, puede abrir heridas internas.
No participar en las elecciones y quedarse al margen de la campaña, puede hacer perder pie a los aragonesistas en el debate electoral en el transcurrir de unos tiempos políticamente muy intensos. Sus votos, mayoritariamente, es probable que fueran a la convergencia de izquierda salvo  los de los círculos más cercanos que pueden perderse en la abstención. No se sabe en que medida y como puede influir esto en el reparto de escaños para el resto de fuerzas. Existe la posibilidad de que Chunta no se presente, pero oriente al voto hacia una u otra fuerza política… pero tal ejercicio de generosidad gratuita no parece muy posible.
Cualquier opción es complicada. Y el momento no parece muy propicio para una fuerza que, bajo mi punto de vista, ha sabido combinar razonablemente el aragonesismo, la cercanía y el compromiso con el territorio y sus gentes, con postulados nítidamente de izquierda. Un partido que ha sabido estar alejado tanto del posibilismo y la asimilación del sistema en la que ha navegado el PSOE, como del dogmatismo y estrechez en las que a menudo se ha movido IU. 
Recuerdo cuando, hace algunos años,  las gentes desencantadas de IU en otros lares, pero que seguían sufriendo de urticaria tan solo de pensar en  la hipótesis de votar al PSOE, envidiaban la posibilidad de votar a un partido como Chunta. Si, la CHA ha sido un refugio para muchos votantes de izquierda, que, no siendo nacionalistas, simpatizaban con la cercanía y la forma de hacer de gente que aman a su tierra, trasmiten compromiso social, valores de izquierda y además parecen honrados.

No, no son tiempos fáciles. Porque además tendrán que acometer un debate sobre su adaptación a los nuevos tiempos. Tendrá que decidir si la travesía en el desierto la realizan reforzando su perfil identitario y nacionalista o, si por el contrario lo suavizan mientras agudizan su perfil socialista de izquierdas, en la búsqueda de ampliar su espectro.  
Cabe desearles acierto en sus decisiones, esperar a que sean estas las que fueren no les produzcan demasiados desgarramientos internos que solo servirían para dejarlos en un coma político del que sería muy difícil recuperarse. La desaparición de CHA, o su reducción a una minoría sectarizada e irrelevante,  sería una pérdida para Aragón y para las gentes de la izquierda, incluso para aquellas que no somos nacionalistas. 
Suerte amigos. 

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Nada va a seguir siendo igual en la configuración del mapa político español. Los viejos partidos del bipartidismo van perdiendo fuelle. Y lo peor es que no parecen muy dispuestos a la autocrítica, al análisis de los errores cometidos y a corregir mirando más a la gente de la calle. Una buena parte de la población ya no traga con los argumentos de lo políticamente correcto, lo políticamente posible, lo necesario de los sacrificios (para algunos), etc.
 La gente  a lo que aspira mayoritariamente, es a cosas  tan sencillas y pragmáticas,  como tener un trabajo con el que poder vivir razonablemente bien, sin agobios y sin tener que aguantar arbitrariedades de sus jefes, poder disfrutar de  un estado de bienestar que garantice la salud, la enseñanza y una protección social suficiente para cuando vengan mal dadas. Quiere que se despejen muchas incertidumbres de futuro para ellos y sus hijos. Desea la certeza de que sus impuestos, los que salen dolorosamente de sus bolsillos y que no son pocos para la gente de a pié, sean gestionados con eficiencia y que no se vayan a calderadas por los muchos sumideros de la corrupción. Les gustaría que la ley del embudo, lo ancho para unos y lo estrechos para otros,  se cambiara o al menos que se matizara algo.
Hay mucha gente cabreada, con aspiraciones nada revolucionarias, muy razonables, y que siente que la política tal y como hasta ahora se venía desarrollando, es incapaz de cubrir aspiraciones tan modestas y realizables.
 Y mira por donde, hemos tenido la suerte, la enorme suerte, de que el cabreo y frustración que se ha generado, ha encontrado cauces en propuestas políticas nuevas que todavía mantienen vivas ciertas expectativas. La apertura de nuevos canales democráticos por los que circulen las aspiraciones populares, que en caso de no existir, podrían discurrir hacia la abstención o, peor, a opciones autoritarias cuando no puramente fascistas, no debería generar malestar a los demócratas.
 El Partido Popular y el PSOE, en lugar de mosquearse tanto y cargar despiadadamente sobre sus nuevos competidores, deberían asomarse al espejo con una mirada crítica,   y plantearse acometer cambios profundos en sus propuestas y en su forma de hacer… si son capaces y están a tiempo de hacerlo.
La convergencia de Podemos e IU puede generar un revulsivo ilusionante, puede consolidar voto, arrancar participación desde la abstención, y atraer votantes decepcionados de otras opciones, o que simplemente están ya hasta el gorro y quieren impulsar más velocidad al cambio. Si eso sucede, la convergencia no debería olvidar que las razones para apoyarles pueden ser tantas y tan variadas como votantes consigan sumar… y que en gran medida pueden ser votos prestados, diversos e incluso contradictorios en su motivación,  que deberán cuidar y no defraudar.
Por otra parte el PSOE se encuentra en una encrucijada difícil; se encuentra en el riesgo cierto de ser sobrepasado por la nueva alianza de las izquierdas. Si esto es así las posibilidades de una caída en picado, que empeore todavía más la situación, son altas. Esperemos que no se sumen a la vieja consigna, hace tiempo en desuso,  del fantasma del comunismo, ahora resucitada por la vieja y nueva derecha.  La cagarían. Porque los tiempos también están cambiando en eso. Solo algunos pocos fanáticos pueden percibir al “comunismo” como una amenaza real para sus existencias e intereses.

 Ojo, atención, el político más valorado de este país, el joven Garzón, no esconde su condición de comunista… es más la exhibe con orgullo. Y eso, a mi, no me parece mal, entre otras cosas por significar un mayor grado de madurez democrática.

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miércoles, 27 de abril de 2016

¿Nuevas elecciones?. Pues a ellas y sin dramatizar.

La mayoría de los españoles no quieren nuevas elecciones, según una encuesta


No ha habido acuerdo para configurar gobierno. Habrá que ir a nuevas elecciones. Pero no debería hacer de ello un drama. La situación política que se ha generado en nuestro país es compleja; a las viejas pero todavía vigentes dos españas, se les ha añadido el cabreo de la población por la corrupción y mala gestión de la crisis, la percepción mucho paro y pobreza en el presente y negros nubarrones para el futuro, el agotamiento del modelo surgido de en la transición que alumbró la constitución del 78, el ímpetu de los aires nacionalistas en Cataluña… Las elecciones del 20 de Diciembre del año pasado,  supusieron un revolcón importante al bipartidismo imperfecto en que vivíamos, pero no cuestionaron de forma definitiva a los protagonistas del mismo durante décadas. Las nuevas fuerzas políticas emergieron, pero  no con el ímpetu suficiente para desbancar claramente a las viejas, que continúan siendo mayoritarias. Sin embargo si que se evidenció la voluntad de la gente para cambiar la situación, dejando al Partido Popular como el más votado,  pero muy tocado y  sin margen de maniobra para liderar un gobierno. Dicho en plata, desde esa perspectiva el PP perdió las elecciones sufriendo un varapalo y el Psoe quedó muy tocado con los peores resultados de su historia. Lo nuevo, Podemos y Ciudadanos nacían con fuerza en parlamento, pero lo viejo, PSOE y PP quedaban muy lejos de la muerte. 
Había números para la configuración de una mayoría de izquierdas, que desarrollaran muchas de las propuestas que, con alto grado de coincidencia,  figuraban en sus programas electorales, contando con la abstención de los nacionalistas que no parecía entrañar demasiados problemas ni requerir de concesiones inasumibles. Pero las líneas rojas impuestas por el Comité Federal del PSOE llevaban a Pedro Sanchez a la configuración de un puzzle prácticamente imposible, porque del tablero le quitaban algunas de las piezas imprescindibles. 
 En este panorama complicado, las fuerzas políticas han estado haciendo propuestas para la configuración de gobierno, cada cual bajo sus intereses presentes y de futuro, aunque alegando el interés general del país, pero sin perder de vista lo difícil que se presentaba la tarea, así como las altas probabilidades de que fuera necesario repetir las elecciones. Esto convierte una buena parte de la escinificación de las negociaciones,  en un teatrillo, en el que cada cual trata de legitimarse ante sus votantes, para no perder plumas. Y de paso intentar pescar lo máximo posible entre los votantes de los demás. Nada que no haya sucedido antes, aunque en escenarios diferentes. Así el mayor esfuerzo del PP ha ido dirigido en un primer momento contra Ciudadanos y posteriormente con fuerza contra PSOE, reivindicando la gran coalición liderada por Rajoy. Los de Ciudadanos han cargado prioritariamente contra el PP, exigiéndolo sacrificios que sabían eran inasumibles por ese partido; mientras Rivera renegaba de cualquier acuerdo, más allá del contenido, que diera carteras de gobierno a Podemos.  Sanchez haciendo encaje de bolillos, emparedado entre la posibilidad de ser investido presidente y el riesgo de recibir un enorme sopapo desde los poderes fácticos de su partido. Abandonar la reunión con los partidos de la izquierda, para pactar un documento cerrado con Ciudadanos, en el que se desmantelaba  una buena parte de las propuestas programáticas de los socialistas estuvo, cuando menos muy feo, pero no parece que fuera una jugada inocente ni improvisada, sino un intento de poner contra las cuerdas a la izquierda, situándola ante la tesitura de optar por apoyar “por el morro” la investidura de Sánchez o cargar con la responsabilidad de que no se articulara una alternativa de gobierno a Rajoy de forma rápida. Los dardos del PSOE van dirigidos fundamentalmente a Podemos con quien se disputa en una franja del electorado socialdemócrata.  Iglesias inició con fuerza el proceso, con un alarde de torpeza y soberbia, que sirvió en bandeja la justificación  de un veto desde el ala más “liberal” del Psoe, barones y compañía. Podemos entró de lleno en el juego de los vetos, en este caso contra Ciudadanos, negando cualquier posibilidad de acuerdo en el que este partido pudiera estar, sin proyectar a la sociedad que podían  explorar las posibilidades, basándose en las propuestas programáticas y no en la contraposición derecha-izquierda que no hace muchos ellos sostenían había que superar. El problema, para todos ellos, es que se les ha notado demasiado la sobreactuación, rayando el patetismo, bajo mi punto de vista, en más de una ocasión.
Es muy posible que nadie creyera demasiado posible la consecución de un acuerdo de gobierno y, desde esta perspectiva, consideraran más útil no perder demasiadas plumas entre la militancia partidaria y su electorado más consolidado, ante la hipótesis más probable de una repetición de las elecciones.
Todo esto no debería ser causa de demasiado escándalo. Es posible que sean dinámicas inevitables, en viejas y nuevas políticas, aunque se producen en un escenario nuevo al que todavía no están adaptados ni los partidos políticos ni los votantes.
Desde la izquierda, la fase depresiva en la que parecen sumirse algunos, debería ser superada de forma rápida, dejando de trasmitir a la sociedad la idea falsa  del drama que supone ir unos nuevos comicios en los que se exprese la voluntad popular. Desde la normalidad hay que evitar la abstención que produce inducir más cabreo innecesario, al menos por todo este lío, entre los votantes.

Hacen falta poner de nuevo en circulación propuestas ilusionantes y creíbles, al servicio de los ciudadanos de este país.  Y a trabajar en serio para una correlación de fuerzas más favorable para las izquierdas, o como quieran denominarlo, que permitan formar un gobierno que introduzca un viraje a las políticas de este gobierno y contribuyan, también, a una mejor correlación de fuerzas en la Unión Europea, donde se cuecen muchos de los límites a lo que aquí se puede hacer.




miércoles, 3 de febrero de 2016

Esperamos esperanzados.

Rajoy y su Partido Popular perdieron las elecciones. Los  resultados electorales han dado como resultado una mayor pluralidad en el Parlamento.  La introducción novedosa de fuerzas políticas, aunque no se haya producido  con la potencia que algunos pronosticaban, matizan de forma interesante el panorama bipartidista que hasta hace poco sufríamos. Desde esta nueva perspectiva  ser el partido más votado, no es lo mismo que ganar las elecciones. La renuncia de Rajoy a intentar formar gobierno, por mucho que desde el PP se diga que siguen en el campo de juego, es el reconocimiento del fracaso electoral. La gestión política, el coste para amplias capas de la población, la ausencia de diálogo propiciada por una cómoda mayoría absoluta, así como las continuas noticias que generan la sensación de que la corrupción corrompe hasta el tuétano las estructuras del partido del Gobierno, les hace perder electorado. Seguramente a menor ritmo del que semejante desastre merecería.
A los resultados electorales podrá dárseles las vueltas que se quiera. Pero expresan con claridad la voluntad de cambio por parte del electorado. No es difícil interpretar que la mayoría no está por cambios drásticos, pero si parece que si lo están por castigar y matizar de forma muy importante las políticas que se han practicado. Estoy convencido que se desean cambio de orientación en las políticas económicas y sociales, que se quieren medidas rápidas y urgentes contra la corrupción, que se vaya arreglando la situación en las empresas, que se empiece a crear empleo. Todo el mundo sabe, salvo los irreductibles más fanáticos de la derecha,  que este proceso reformista, esta vez en positivo, no puede ser llevado a cabo con un gobierno liderado por el PP, con o sin Rajoy a la cabeza.
Ahora es Pedro Sánchez quien tiene la responsabilidad de dar respuesta a las demandas regenerativas de los electores. Parece que lo intenta a pesar de las zancadillas y patadas en las espinillas que desde su casa le propinan.  Porque si puede entenderse el hecho de que los potenciales aliados del PSOE se hagan valer y tomen iniciativas con proyección mediática, es del todo incomprensible que los comilitones  de Sánchez que pertenecen a la nobleza partidaria, los barones, sean los que le pongan trabas, con condiciones, alguna de las cuales produce sonrojo, a más sabiendo como muchos de ellos se han mantenido y mantienen en el poder, con pactos de todo pelaje.
Amigos socialistas, apostad por el acuerdo. Necesitamos que paséis de las influencias que muchas momias del pasado quieren influir entre vosotros. Mejor sería que les mandarais a hacer puñetas, pero con que les hagáis oídos sordos y hagáis llegar a vuestras direcciones vuestra opinión puede ser suficiente. España se va a construir mejor desde un gobierno progresista y reformista, con responsabilidad, si, pero también con sensibilidad y flexibilidad.
Amigos podemistas, apostad por el acuerdo. Necesitamos que las líneas rojas sean las menos y que delimiten el bienestar de las personas. El futuro se va construir mejor desde un gobierno que dé un empujón importante a la democratización, a la cohesión social, a las relaciones laborales, sin esperar a las incertidumbres de un nuevo proceso electoral. Corrupción, reforma electoral… Hay mucho margen para la maniobra para esas expectativas moderadas y posibles de cubrir que tiene la mayoría de la población.
Sería deseable que el resto de fuerzas políticas que quieren cambios, que no se identifican con la gestión pepera, que se desmarcan clarmente con la corrupción, entendieran la oportunidad de emprender un nuevo camino y no entorpezcan la investidura de Sánchez ni impidan la configuranción de un gobierno que apueste por interpretar adecuandamente los deseos de la mayoría del pueblo español.

Esperamos esperanzados. 

martes, 12 de agosto de 2014

¿Tienen sentido los sindicatos?

Espacio Público propone un debate sobre el hecho sindical en los tiempos que corren. Introduce el debate Joan Coscubiela, que fue secretario general de Comisiones Obreras de Cataluña en el periodo que transcurrió entre 1995 y 2008. En la actualidad es diputado en el Congreso por Izquierda Plural.

 Joan introduce el debate situando el momento, aportando reflexión y lanzando al aire una serie de preguntas para  las que da la impresión de tener opiniones bien meditadas, pero  que no acaba de desgranar, acaso va destilando sutilmente algunas.

Dificultades del sindicalismo aquí y ahora. Nuevas reflexiones. Y otras que llevan años apareciendo en los debates en el seno de las organizaciones sindicales. El mundo cambia, como lo hace el entorno del trabajo, los sistemas productivos y el mercado laboral. La crisis económica, que deviene en multitud de crisis, algunas de ellas de valores, otras de carácter institucional, con riesgos  reputacionales evidentes para todo lo que huela a producto del gran pacto de la transición, y que apuntan de lleno también a CCOO y UGT. Todo esto puede agudizar en algunos ámbitos la percepción de falta de adaptación, o de voluntad de cambio,  de los sindicatos a las necesidades del mundo del trabajo.... Es posible que sea cierto. Y es posible que quedarse con esa percepción superficial nos haga perder parte de la realidad de lo que se está cociendo entre la militancia sindical. 

 De cualquier forma la introducción de Joan Coscubiela y las aportaciones que se van sucediendo, a mi dan  la impresión de que hay vida, inquietud, reflexión, conciencia para adaptar, regenerar, refundar.... o lo que sea, en el mundo sindical. No parece que en algunos lares del sindicalismo, también en ese que  de forma no tan inocente, algunos denominan de "sistema",  se encuentren muy a gusto en el enrocamiento en la autojustificación a la defensiva, en la autocomplacencia, o en el "ya vendrán los nuestros", males todos ellos, por supuesto, de los que no está libre nadie. Tampoco, de algunos, los fenómenos emergentes.  

Los sindicatos en tiempos neoliberales


Joan Coscubiela
Diputado en el Congreso por el grupo La Izquierda Plural


Me piden que introduzca el debate sobre sindicalismo y de entrada constato la dificultad de poder hacer una reflexión serena entre tanto ruido de fondo. Pero me decido a intentarlo, porque el tema se lo merece.
Para comenzar conviene recordar que, como en muchos otros temas, esta reflexión sale marcada por un estado de opinión publicada muy consolidado, y eso es una dificultad añadida.
Conviene también constatar que en el debate sobre “sindicalismo hoy” se entrecruzan al menos tres planos, que debemos tener presente y diferenciar al mismo tiempo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Primarias


A no demasiado tiempo de las elecciones europeas, parece que, además de la aparición de nuevas opciones políticas, a diestra y siniestra, que preocupan a los partidos más consolidados, el debate de moda, al menos en la izquierda,  es el de las elecciones primarias para determinar las candidaturas. No me parece un debate sustancial el que se está produciendo. Es posible que sea un debate forzado de forma bienintencionada por aquellos que aspiran a renovar aire en estructuras viciadas.
 Prefiero pensar que esto es el inicio, tímido,  del camino hacia la democratización de organizaciones  en las que el peso de los aparatos y los entramados de intereses tejidos durante décadas, no han propiciado  una expresión totalmente libre del pensamiento, a la posibilidad de disidencias sin consecuencias y, en ocasiones, ni tan siquiera a una cierta normalización de la discrepancia.Más bien lo han impedido.
 Hablar de primarias, sin más, sin decir cuales van a ser los cauces y procedimientos con absolutas garantías democráticas, sin aparatos neutrales (¿es eso posible?) sin limitaciones disuasorias a las candidaturas alternativas, sin acceso al control colectivo y transparente de los censos, sin posibilidad real de acceder a los votantes en las mismas condiciones para expresar las propuestas en igualdad de condiciones…. En definitiva sin una auténtica y profunda revolución democrática en cada organización, unas elecciones primarias tienen todas posibilidades de acabar siendo un ritual, un mero acto formal una liturgia con mero contenido estético en el que, en el fondo, se puede a votar a pocas opciones, de entre los poco perceptibles matices que pueden convivir  en los mismos aparatos burocráticos de los partidos. Así las dificultades para la renovación, para el cambio de las propuestas políticas y las formas de gobernar lo interno y lo público, siguen siendo grandes.  
Que se propongan  primarias abiertas a la participación personas no afiliadas al partido  en cuestión, se llegan a plantear incluso sin censos, me produce un cierto recelo. Tal vez sea malformación ideológica consecuencia de la “veteranía”. No puedo dejar de pensar acerca de si esta propuesta es fruto de profundas convicciones democráticas, lo es de  una sobredosis de voluntarismo ingenuo, procede de maniobras para el emplazamiento interesado a “otros”,  se plantea como una fórmula para ganar puestos en unas listas,  desde la convicción de que se tienen más posibilidades de apoyo en algunos círculos externos que en un interno  muy condicionado por el aparato, o sabediós que.   En todo caso, he de confesar de que cualquiera que sea la explicación acerca de las motivaciones, posiblemente la combinación de todas o alguna de ellas, ni me sorprende demasiado, ni me escandaliza.
De cualquier forma, los que proponen  primarias abiertas por convicción democrática, además de las dificultades técicas para el control democrático,  no parecen tener en cuenta el voto mediático, la capacidad que algunos medios de comunicación tienen para influir en la opinión de los posibles votantes.  Estos,  ya deberíamos saberlo, no suelen jugar un papel neutro en todas estas cuestiones, ni siquiera en las diferentes opciones de partidos alejados de su línea editorial. Creo que algún dirigente de alguna fuerza política ya ha señalado los problemas de las primarias abiertas y, bajo mi punto de vista, tiene razón, aunque algunos se hayan apresurado a interpretarlo en clave de miedo a la apertura. Por cierto, me da la impresión de que también se infravalora la capacidad de intervención de los aparatos en estos procedimientos..
Hay que abrir las organizaciones políticas. Tiene que haber cambios profundos en su gestión que proporcionen posibilidades reales de participación a los militantes; alejados de presiones, de caudillismos, de compra de apoyos a cambio de posibles puestecillos. Los dirigentes, también los militantes, deben ampliar perspectivas democráticas, articulando procedimientos que permitan el debate libre, la aportación abierta, fluida, trasversal, no esclerotizada en corrientes estáticas  y cerradas y entender todo esto, no como un problema sino como una oportunidad enriquecedora. ¿Un poco ingenuo?. Si, también. Pero, o eso, o atajos presuntamente democráticos, en organizaciones que, sin excepción,  tienen un largo recorrido para llegar a serlo plenamente, no me parecen creíbles.
No estoy afiliado a ningún partido político y, si algunos, en mi ámbito ideológico de izquierdas, articulan procedimientos de voto abierto en el que se me de la oportunidad de participar, no lo voy a hacer.
No voy a participar en primarias. Porque lo que de entrada me preocupan son las propuestas con visos de realidad que puedan aportar soluciones alternativas de verdad,posibles,  a la jodida situación que se está viviendo. Como solucionar el paro, la pobreza, la desigualdad, la corrupción. Como hacer políticas diferentes en el contexto complicado en el que estamos. Y como hacerlo sin acabar con lo mismo de siempre o jodiendo más la situación de los que están siendo los más damnificados de las políticas actuales.

Lo que más me preocupa no es un acto estético, sino la capacidad de las organizaciones políticas de aportar soluciones y personas capaces de llevarlas a cabo. No quiero participar en la elección de candidatos o candidatas que no conozco de forma suficiente, ni lo voy a hacer después de una campaña interna, y sobre los que más puedo aspirar es a intuir como pueden ser o a especular sobre su actitudes y aptitudes. Quiero propuestas transformadoras serias y solventes. Y además, a ser posible, procedimientos para hacer dimitir a quien no cumpla con lo que promete. Tal vez una nueva utopía o ingenuidad. Pero cada cual tiene las suyas. 

jueves, 6 de febrero de 2014

Vaya panorama

Lo de dar inicio a un blog y abandonarlo durante meses no está bien.  Por buscarle alguna ventaja, te permite ver con perspectiva lo que ha pasado desde la última entrada, de hace meses... o ya son años? ¡Como pasa el tiempo, demonios!. Dos años de gobierno del Popular y las reformas del PSOE de la anterior legislatura parecen una broma. Dos años de recorte de derechos, de libertades y de esperanzas. Dos años de aumento del desempleo y de pobreza. Y en el día que publico esta entrada, los medios nos hablan del barómetro del CIS.
Algunas conclusiones

En previsiones de incidencia electoral, si se votara hoy,  el Partido popular obtendría  32,1% de los votos,  el PSOE el 26,6,  IU sería votada por el 11,3% y UPyD obtendría el 9,2%.

 Se podrán hacer muchas lecturas finas, pero una conclusión es clara, la suma de PP, PSOE y UPyD, lo que algunos llaman partidos del sistema, con planteamientos conservadores, socialdemócratas suaves y constitucionalistas,  con matices entre ellos, pero sin cuestionamientos radicales al origen de la situación de crisis y el aumento de la  desigualdad social, suman ¡ el 68% de los votos! Estamos hablando de un partido que gobierna en crisis y con medidas de ajustes muy duros, de otro que gobernó en el momento en que las cosas se estaban poniendo feas, dejando la sensación de haberlo hecho muy mal, y el tercero que lanza un mensaje más cargado de modelo de estado, nacionalismo español, que de preocupación por lo social. Los dos grandes partidos, los que suman más votos, han gobernado con políticas, es cierto que con matices, pero que son son origen de la gravedad de la crisis en este país. 

Lo más crítico con el sistema, el partido que propone alternativas más contundentes a la actual situación, IU, crece pero sigue siendo una parte muy minoritaria de los votantes. Aunque este incremento sea motivo de alegría para los dirigentes y afiliados de este partido, hay que reconocer que  imposible cambiar profundamente nada con un 11,3% de apoyo.

Aumenta la preocupación por el paro y la corrupción pero se sigue votando a quien se supone responsable de la situación... ¿o no?

Para los que centran  debate  en el modelo de estado, república o monarquía,  y alientan en la caida de la monarquía una oportunidad para el cambio social o quien sabe si la revolución, el hecho de que la monarquía sea motivo de preocupación para tan solo el 0,6% de las personas encuestadas, es objeto de reflexión. Es legítimo, y necesario, cuestionar un modelo arcaico, obsoleto, que insulta la inteligencia, cierto. Pero a la gente lo que le preocupa es la solución de sus problemas más inmediatos; trabajo, seguridad, consumo, futuro...y todo esto no lo relacionan (por ahora) con si el jefe de estado es un monarca o un presidente electo (¿del PP?)

En fin un panorama complicado en el que todavía no aparecen alternativas claras, a pesar de los procesos de indignación y movilización social.

martes, 22 de mayo de 2012

...Y que pereza...

Si, da pereza esto de escribir. Pues anda que no han pasado cosas desde la última entrada. Fracaso sin paliativos del PSOE en las elecciones generales. Leve mejora de la otra izquierda, con grupo parlamentario plural de izquierdas diversas del estado español. En pocos meses el Gobierno de Mariano Rajoy se ha lucido. Ha profundizado la reforma laborar iniciada por Zapatero, recorta el estado de bienestar (que tampoco lo teníamos para tanto) dándole a la educación y a la sanidad. Y eso parece que solo es el empezar. Y la sociedad bulle. No solo el 15M. Organizaciones de la sociedad civil, con un protagonismo relevante de los Sindicatos, se mueven y ocupan las calles. Hoy Huelga General en el sector de la enseñanza pública. Merece un éxito. A ver si los enseñantes se lucen y paralizan la escuela no fiando el resultado a que los padres no lleven los chicos a clase. Lo veremos.

martes, 8 de noviembre de 2011

Que temporadita.

Mucho tiempo sin asomarme por esta ventana. Y eso que el verano ha dado mucho de si. Tanto que ha dejado en evidencia cualquier pretensión de recuperación económica. Tanto, que ha dejado, sobre todo,  en evidencia,  los imperdonables errores en los que han incurrido los que dirigen las políticas en Europa, ya no se sabe si eso etéreo y cuasi metafísico a lo que todo el mundo llamamos mercados, o los intereses de dos países de la Unión Europea – Alemania y Francia -  y su empeño en construirse escudos para no pagar un precio alto por la recuperación económico de los demás. Grecia en bancarrota, pringando al sistema financiero europeo, los bancos y cajas españolas apenas pueden disimular las enormes dificultades generadas por sus aventuras inmoviliarias ( ¡que sólido era nuestro sistema bancario!), Italia y España a un pasito de ser intervenidas. Un verano de susto. Y el otoño, sigue y suma.

He releído la  última entrada, en la que manifestaba mi desacuerdo con hacer leña de Zapatero, un árbol caído. Presidente todavía, en funciones, las hormigas del bosque ya lo han hecho desaparecer y tan solo queda de el una imagen fantasmagórica, que nos trae la tele de vez en cuando, casi una caricatura paseando, escasamente,  por la virtualidad mediática, reivindicándose vergonzantemente. No sabemos lo que se dirá de él pasados unos años. Sus predecesores navegan por ahí envueltos en un aura mítica y cada tontería que dicen, y a mi me parece que dicen más de una, es atendida y celebrada por una orilla o por la otra ( ¡ay Don Julio y sus orillas!) como revelaciones proféticas, a pesar de que ambos acabaron sus mandatos bastante desprestigiados. El tiempo parece suavizar los perfiles y las críticas aunque sea a base de olvidos. Así que es posible que veamos a Zapatero en las mismas no pasando mucho tiempo.
Y ahora Rubalcaba recoge el testigo PSOE como si todo el fiasco de las políticas económicas de los últimos dos años  no fuera con el. Porque a las mejoras habidas en ampliación de derechos de ciudadanía, que las ha habido, si que se apunta. La verdad es que valentía torera y endurecimiento facial si que requiere para lidiar en esta. Y vuelven en su apoyo los viejos roqueros, espectros, del pasado socialista. La generación ZP borrada del mapa. Pobre hombre, Rubalcaba, Alfredo para los amigos, esforzándose en ser convincente para explicarnos que hay que hacer lo contrario de lo que ha hecho, intentado criticar el programa electoral del PP por decir lo que ellos, psocialistas, han practicado con esmero antes; recortes y más recortes.

Una buena noticia en estos meses de ausencia. La otra izquierda, a trancas y barrancas, ha ido cosiendo acuerdos electorales que pueden permitir un castigo a las políticas vigentes, sin tener que recurrir al llamado voto útil para evitar males peores, y permitiendo una expresión política con posibilidades en algunas circunscripciones  en las que por separado era realmente difícil conseguir representación parlamentaria.

Bienvenidos los acuerdos. Merecen nuestro apoyo y nuestro voto.


jueves, 21 de julio de 2011

Hacer leña del árbol caído. El caso de Rodríguez Zapatero.


El corte de tronco con hacha, aizkona, es un deporte tradicional vasco. Su origen está en hacer leña, no en la tala de árboles. Para atacar los troncos, de considerable grosor, en competiciones que adquieren en ocasiones dimensiones espectaculares, los aizkolaris,  necesariamente ha de tener dotes de  auténticos atletas con una forma física extraordinaria; potentes brazos para asestar contundentes golpes con el hacha, asida  con manos fuertes y seguras, musculosas piernas para mantener el equilibrio sobre el tronco a cortar,  amplios pulmones, gran corazón, técnica adecuada,  mente equilibrada para dosificar óptimamente el esfuerzo, superar el decaimiento….
No, no es lo mismo que hacer leña del árbol caído, otro deporte de dimensiones más universales y para el que no es necesario acumular demasiadas virtudes y entreno.  
Astillar un árbol caído, a menudo antes venerado, fuera de toda competición, cuando ya lleva un tiempo pudriéndose en el bosque y todo tipo de alimañas gusanos, insectos hongos y bacterias ya han hecho una buena parte de su trabajo natural, no parece que tenga demasiado mérito. Cierto es que puede tener una cierta apariencia y puede justificar unas horas de dedicación. Pero de esa leña podrida, no se puede esperar demasiada fortaleza ni poder calorífico y en realidad, tarea con tan lucida apariencia, no hará sido sino una pérdida de tiempo que habrá impedido al mediocre leñador  acometer tareas realmente necesarias.
El Partido Socialista ha recibido un importante varapalo en las pasadas elecciones autonómicas y municipales. Casi un millón y medio de votantes socialistas decidieron quedarse en casa o cambiar su orientación. El resultado  un desplazamiento hacia la derecha en el panorama político español.
¿Quién tiene la responsabilidad de esta derrota socialista?¿Donde reside la responsabilidad de la falta de rentabilidad política para las fuerzas a la izquierda del Psoe?.  No tengo una respuesta cerrada. Lo cierto es que estamos sufriendo una profunda crisis económica de dimensión internacional en la que, lejos de ponerse en cuestión el papel del sistema financiero en la misma, las economías de muchos países, entre ellos el nuestro, están sufriendo ataques despiadados, de carácter especulativo, en las subastas de la deuda pública, haciendo comprometer el pago de unos intereses que lastra el despegue económico y llega a comprometer a medio plazo la fiabilidad de esa deuda que se va acumulando.
Europa ha optado por  reducir de forma apresurada el déficit público  articulando políticas de austeridad,  reduciendo estado de bienestar, recapitalizando el sistema financiero con recursos públicos y pretendiendo incrementar la competitividad reduciendo salarios, pensiones y derechos laborales.  Y un mensaje claro a los países miembros de la Unión; no hay alternativas a los recortes, o los tomas o los tomas.
Ante la presión, la coacción, de los mercados la pregunta es que margen de maniobra tienen los estados, que posibilidades tiene la política… Y la respuesta no es gratificante, el margen aparente es escaso, cercano a lo nulo. Los Estados implementan políticas impopulares y, lo que es peor, inservibles para los teóricos objetivos que se persiguen.
Hay más preguntas; ¿Cuáles serían las políticas a adoptar de forma unilateral por un estado, por su gobierno, en caso de desmarcarse de las orientaciones de la Comisión Europea? ¿Qué consecuencias se deducirían? ¿Qué gobierno, de que orientación, puede, en serio y de forma efectiva,  encarar el chantaje de los mercados y negarse a las “recomendaciones” europeas? ¿Con que apoyo y movilización popular se puede parapetar una acción de gobierno disidente de los mercados? ¿Quién está dispuesto a explicar en su programa propuestas alternativas serias, consecuencias inmediatas para cada ciudadano y repercusiones para el futuro?.
Para mí que el problema no se encuentra tan solo en cuestiones de matiz, en fórmulas matizadas de gestionar. Hay un problema profundo, un agujero negro en el sistema. Y decirle a la gente que el problema no es que se reduzcan más o menos gastos sociales, que la nómina sea un poquito más menos gruesa o que la pensión suba unas décimas más o menos. Que el problema se encuentra en como se produce, el papel perverso que juega el sistema financiero, pero también en como se consume, en los valores de la apariencia fatua,  en el derroche, en la explotación de los países, en la sobreexplotación obrera en los países emergentes,  en la depredación del medio ambiente que nos trae el crecimiento económico sostenido.. ¿Quién está dispuesto a proponer un proyecto en el que se controla al sector financiero, pero también mayor austeridad para todos desde la perspectiva de los valores hegemónicos, con mayor riqueza en los valores solidarios y sociales? ¿Y quien lo propone para un país, el nuestro, so pena de esperar a que la confluencia de las mayorías políticas en los diferentes países de la Unión Europea lo permita?
Sin profundizar mucho más, y desde esta perspectiva, hacer leña de Zapatero como árbol caído, responsabilizándolo en exclusiva del desastre electoral,  puede pretender exonerar a otros de sus responsabilidades, pero además de poco práctico es profundamente injusto. Porque, ¿Cuántos ayuntamientos de mayoría socialista se han resistido a la tentación de financiarse a través del desarrollo inmobiliario, por medio de tasas, impuestos, cesiones de suelo, o por la especulación pura y dura?. ¿En cuantos podemos encontrar modelos de gestión social y medioambieltamente sostenible? ¿Cuántos presidentes de Comunidad Autónoma han manifestado diferencias con Zapatero antes de la evidencia de su desgaste político?
Ahora numerosos cargos públicos socialistas responsabilizan a Zapatero de su caída en desgracia. Se sacuden responsabilidades propias, individuales y colectivas, de un plumazo, diciendo que ellos lo han hecho genial, que su gestión ha sido excelente y que su pérdida de credibilidad es debida a las políticas económicas del Presidente. Y es posible que haya habido algo de eso. Pero no se puede explicar la pérdida de concejales en localidades en las  que se conocen todos los ciudadanos y lo que se hace en política, tan solo por el efecto Zapatero. Tampoco sería explicable el porque en algunos municipios los buenos alcaldes socialistas han revalidado incluso incrementado sus votos. Se precisa un mayor rigor y espíritu autocrítico. Hay que preguntarse que se ha hecho mal en lo concreto y en cada ámbito. Y hay que explicar, si tanto desacuerdo había, porque tanto silencio justo hasta el momento en el que el agua empezaba a inundar la bodega del barco.
José Luis Rodríguez Zapatero no ha sido un dirigente carismático que haya arrastrado a su partido a políticas ajenas a las asumidas por la mayoría de sus militantes. Es más, durante años, Zapatero ha sido acusado de falta de liderazgo y de errático. Pero cuando las cosas iban bien desde el punto de vista económico, la bonanza es capaz de engrasar casi todo. Rodríguez Zapatero, que, respondió a un afán de renovación política y generacional dentro del PSOE, no contó con las simpatías de la vieja guardia encabezada por Felipe González (este si que ejercía de carismático). Hay que reconocerle valentía en algunas cuestiones relacionadas con la ampliación de derechos de ciudadanía que ha permitido, tal vez con modestia, llevar la democracia en términos vitales para algunos colectivos. En la primera fase de la crisis mantuvo el empeño de proponer políticas socialdemócratas, pero Mayo de 2010 y la rebelión de los mercados, agotó su ímpetu, llevó sus acongojos a la garganta y, una vez caído es árbol en descomposición fácil presa de sus propios sustentadores convertidos ahora en leñadores de pacotilla. Así justificaran sus deficiencias, su responsabilidad política, su falta de alternativas, se quedarán como dios… pero a mi no me convencen.

martes, 21 de junio de 2011

Me gusta.

Sin duda me gusta la rebeldía de las gentes que estos días se están echando a las calles. Hay motivos. Sobran. El movimiento 15M ha sabido sortear algunos de los riesgos que más peligros entrañaban para la continuidad. Uno de ellos era desmarcarse de comportamientos violentos. Y las calles de muchas ciudades se llenaron el día 19, sacando mucha de la frustración y rabia acumulada. Mucha de esta rabia se está volcando contra los políticos. Sin matices. Y eso a alguno no nos gusta. Como no nos gusta el acoso a los parlamentos. Será por respeto a la expresión parlamentaria fruto del voto ciudadano. Y no por salvar a nadie, sino porque el rigor y el respeto democrático debiera ser una máxima de un movimiento que pretender regenerar la vida social y política de nuestro país. Y eso no quita un ápice a la denuncia de los límites de un sistema en el que los ciudadanos votamos y elegimos, pero estos se ven mediatizados de forma definitiva en su gestión por otros poderes, los económicos. Esto, sinduda,  debería llevar a un ejercicio de mayor honradez por parte de  los partidos políticos a la hora reconocer estos límites, para comparecer ante los ciudadanos diciendo con claridad cuales son sus propuestas en ese marco reducido, o con otras explicando que significa romperlos. Si la mayoría de los políticos son culpables de algo es de falta de claridad. Y eso no es bueno para la democracia. Pero cargar en exclusiva contra ellos, como si los graves males de nuestra sociedad fueran privativos de este colectivo y con responsabilidad repartida entre ellos a partes iguales, además de injusto, niega la realidad. Algunos políticos se corrompen y otros no. Y contra los corruptos hay que actuar de forma contundente, de la misma manera que hay que hacerlo contra los que los compran y pagan a cambio de forrarse con dinero público.  Contra estos nadie dice nada. Es una vergüenza que algunos políticos puedan compatibilizar cargos, acumulando salarios, pero nadie dice nada de todos los profesionales de la medicina, por ejemplo, que compatibilizan su trabajo en la seguridad social con consultas propias. O de los profesores universitarios que aún teniendo más que aceptables salarios compatibilizan su docencia pública con actividades privadas en forma de estudios, publicaciones, charlas, conferencias, cursos.. y a los que nadie controla qué parte de su tiempo público utilizan en sus actividades privadas ¿Cuántos de estos pluriempleados profes progres están en la movida y tienen varias fuentes de ingreso más allá de sus emolumentos públicos?. Nadie señala a la caterva de autónomos y empresarios que te ofrecen un servicio más barato….. sin factura y quitando el IVA. ¿Quién condena al ciudadano que entra en esas cuestiones para ahorrarse unas pesetillas?. La corrupción en nuestro país tiene hondas raíces y largos tentáculos. Son tan solo unos ejemplos.... Por eso pretender acusar de forma exclusiva, o con intensidad especial a todos los políticos es una generalización estúpida.  Como lo sería pretender equiparar el comportamiento de todos, funcionarios, autónomos, empresarios o ciudadanos
Pero los indignados tienen razón. Los jóvenes tienen razón. Los miles de personas que han salido a las calles tienen mucha razón. La política tiene que despojarse de mucho cinismo, de muchas actuaciones de corto recorrido o de intereses poco confesables, de mucha burocracia y de claves meramente internas. También de demagogia.  Pero hay que elevar el tiro, y señalar también y con más claridad  a los que de verdad se están forrando. Emplazar al sistema financiero, exigir más responsabilidad a los empresarios. Todos los que mandan tienen que recibir un mensaje claro; la sociedad exige de ellos mucho más.  No vale todo. Tienen, por que pueden, ceder parte de sus privilegios para  empezar a solucionar los problemas reales de miles de personas reales, que quieren una democracia más real.
Gentes rebeldes; mucho ánimo, mucho acierto, mucho aprendizaje, mucho sumar.  
Otra buena noticia; los sindicatos apoyaron las manifestaciones del día 19. Lo hicieron desde el respeto y buscando la convergencia en las movilizaciones contra las agresivas políticas europeas. Un buen camino la búsqueda de la convergencia entre lo que no han dejado de luchar, a su manera, y los que, también a su manera, se incorporan a la movilización.

jueves, 9 de junio de 2011

No me gusta.

No, no me gusta el tufillo. Y como alabanzas no les falta, a los de Democracia Real Ya alguna crítica hay que hacerles.. Tenéis que escuchar lo que pensamos algunos desde la lucha, de siempre,  por la ampliación de las libertades, de los derechos humanos, por la consolidación de la democracia. Aunque sea esta democracia que está demostrando sus imperfecciones, pero que supuso un gran avance sobre la dictadura que sufrimos con mucha dureza.  

Convoca este movimiento, manifestaciones para el día 19. Y pide adhesiones de todo dios . Pero, en su página web lo dejan bien claro:

"Para garantizar la neutralidad política de este movimiento ciudadano no se aceptará la adhesión directa de ningún partido político o sindicato. Invitamos a sus miembros a que participen en esta convocatoria de forma individual."

Queridos amigos de Democracia Real... ¿que es eso de la neutralidad política?. ¿Podriais explicarlo un poco mejor? RAE... neutral .. El conflicto existe y lo han provocado los poderosos, los poderes financieros, las grandes corporaciones generando una crisis de enormes dimensiones. El conflicto viene existiendo siempre por las contradicciones entre intereses diferentes. Y los intereses diferentes,  suelen tener su expresión política en opciones distintas, con diferentes propuestas, organizados en diferentes partidos.  ¿Sois neutrales en este conflicto generado por la contradicción entre capital y trabajo, ricos y pobres, sistema financiero y ciudadanía... que también tiene expresion política en propuestas diferentes?. ¿Sois neutrales entre las propuestas del Partido Popular y derechas nacionalistas (hay que recortar más) Partido Socialista (han recortado mucho) Izquierda Unida, ICV, CHUNTA, BNG, ERC y otros que han estado combatiendo políticamente la forma en que se está gobernando la crisis y que, con sus problemas y deficiencias, hacen propuestas para mejorar la democracia?.  Sois neutrales en el conflicto entre empresarios, que realizan insaciables propuestas para destruir derechos laborales  y sindicatos que, como pueden, en un momento muy jodido se afanan en construir diques para parar la enorme agresión...? El conflicto es el de siempre... ricos y pobres, poderosos y pringaos, y en ese conflicto viejo en el que muchos se han dejado la piel... vosotros ¿queréis ser neutrales?. Explicadme a que neutralidad os referís. ¿No estaréis cayendo en la trampa de la desinformacion que potencia el sistema, cayendo en todos sus topicazos?. O   habláis de no dejaros manipular...¿tan frágiles sois como para entender que la adhesión de partidos y sindicatos cuyos militantes y dirigentes (si también dirigentes aunque no os guste la palabreja) se han dejado la piel, os situa en zona de riesgo?. Por favor, un poco de mayor profundidad en el debate y en la reflexión. Sindicatos y Partidos, en la izquierda, por la izquierda y luchando por una sociedad más justa, que han saludado vuestra incorporación a su vieja lucha,  que os felicitan por las nuevas formas y os agradecen la sacudida a la coniciencia de muchos. Partidos y Sindicatos cuyos militantes (y dirigentes) han sufrido persecución y carcel por defender vuestro derecho a manifestaros y protestar... y que no tengo ninguna duda de que lo seguirán haciendo.¿La Democracia Real que defendéis pretende dejar al margen, en la clandestinidad, a los partidos y sindicatos.... ?. ¿No respetáis que en una sociedad democrática los ciudadanos y ciudadanas se organicen en partídos políticos para defender sus opciones, aunque sus funcionamientos claramente necesiten mejorar? ¿No admitís que los trabajodores se junten, se asocien, y den estabilidad y proyección  a su lucha,  creando sindicatos que defiendan sus derechos?. O sois tan soberbios que todos tienen que funcionar bajo los parámetros vuestros...  que todavía no está muy claro cuales son.  Me indigna. Sinceramente me indigna. No os entiendo. Los partidos de la izquierda nos os echarán nada en cara. Ni los sindicatos. Seguramente porque el respeto y cuidado con que os obervan, o las muchas críticas injustas que sufren, sobre todo cuando se movilizan,  les lleva a ser prudentes por no joderos. O tal vez sea  por una mirada paternalista, porque seguro que ahí, en esos partidos, en esos sindicatos, están muchos de vuestros padres, esos a los que vuestros hijos reconocerán su trabajo por la libertad... Callarán y cometerán un error. Porque su silencio no os ayuda a reflexionar y a debatir. Porque la ausencia de crítica tan solo alimenta la soberbia de alguno de vuestros dirigentes... que los tenéis.  Aunque lo neguéis o  ni os deis cuenta. Sinceramente, creo que el mayor riesgo a la manipulación lo tenéis al lado, creo que algunos ya sabéis a que me refiero.... . A muchos nos estais decepcionando y de la esperanza por la lucha de ampliar la democracia, nos está quedando la percepeción de un tufillo desagradable. No, no me gusta nada.  Estáis a tiempo de rectificar. Todos tenemos mucho que aprender, vosotros también. Si no buscais alianzas en los que objetivamente son los vuestros, la izquierda, lo vais a tener complicado. Neutralidad.....¡¡joder!!. Este que suscribe,  miembro de un Partido y un Sindicato, ambos de izquierda, no acepta vuestra invitación a título personal, auque estoy convencido que muchos de mis compañeros y compañeras, a pesar de todo, estarán a vuestro lado.

martes, 7 de junio de 2011

INDIGNADOS, pero mucho y desde hace tiempo.

9 de Septiembre de 2010. Miles de sindicalistas de base, en representación de sus empresas, INDIGNADOS, reunidos en la plaza de toros de Vistalegre de Madrid, dieron el pistoletazo a una Huelga General.

Cómo escribir determinadas cosas sin que se entiendan como reactivas al estupendo movimiento popular que está floreciendo los últimos días en las plazas de las principales ciudades de nuestra ciudad. Como decirlas sin que se interpreten como hostiles, cargadas de mal rollo o ni tan siquiera se pueda alentar la mínima sospecha acerca de  la simpatía que siento hacia esta miles de personas que han encontrado un cauce para demostrar su profunda indignación ante un estado de las cosas realmente deplorable. El hecho de que multitud de  personas indignadas, algunas de hace tiempo, confluyan en esta corriente primaveral y rompan con la tediosa monotonía del todo parece imposible y proclamen que cambiar el mundo es posible me parece fantástico. El que proliferen los jóvenes es genial. El debate, las aportaciones, el esfuerzo para llegar a consensos en unos ámbitos tan heterogéneos es un ejercicio encomiable, no demasiado practicado en organizaciones políticas que se mueven más por equilibrios internos de reparto de poder u orientados a la caza del voto, caiga quien caiga. Nunca tendrán el suficiente agradecimiento, aunque sea tan solo porque muchos que se sentían muy seguros en sus poltronas, se han sentido cuestionados de verdad y han sudado, aunque sea un poco.
Pero….. me indigna que se olvide con tanta facilidad que muchos ciudadanos y ciudadanas de este país, llevamos años indignándonos. Y que no solo nos hemos indignado sino que hemos tratado de canalizar esa indignación en movilización (si, movilización) y gestión política, social, solidaria, ecologista, sindical, pacifista….. Somos miles las personas que estamos organizados en innumerables organizaciones, aportando en asociaciones, en ONGs e incluso en parroquias, aportando de forma constante parte de nuestra energía, de nuestra vida, para transformar poco a poco, o mucho a mucho, aspectos de esta sociedad que nos repugnan, o para echar una mano a personas que en nuestro país o fuera de el las están pasando canutas.
Los sindicatos, por hablar de organizaciones que curiosamente son muy denigradas, llevan toda esta crisis peleando con el gobierno, con las empresas, con los bancos, arañando protección al desempleo para los parados y haciendo lo indecible para defender trincheras conquistadas con anterioridad, o construyendo otras cuando las anteriores corren riesgo de ser arrasadas por un enemigo demasiado potente. ¡Pero como se pueden olvidar los cientos de actos, de movilizaciones, de manifestaciones, de convocatorias de protestas en empresas, en los sectores, en las calles a los que hemos sido convocados por los sindicatos!
Como se puede entender ese trato simpático y amable (a mi me parece bien) que se da desde la mayoría de los medios hacia la movida guay de las acampadas y el trato borde,  árido que se ha destilado hacia todo lo que se ha meneado desde organizaciones de las que se sabe no templan gaitas, no se andan con tonterías, que negocian, que consiguen aunque no sea demasiado, que acuerdan, y que al día siguiente siguen a lo suyo acumulando fuerzas, porque saben que las agresiones van a seguir, sutiles o burdas, pero que siguen sin solución de continuidad. Como se puede desprestigiar a miles de honrados cargos públicos, juro que conozco a algunos, que se oponen o gobiernan como mejor entienden para sus vecinos, el dos más dos de las cuentas de muchos municipios… Espero que muchos de los recién incorporados a las movidas ciudadanas, placenteras (por lo de plaza ¿estará bien dicho?), no caigan en los pecados de la soberbia (un poco sorprendidos por acabar de descubrir la rueda) y la autocomplacencia (nosotros si que somos la ostia, tíos) en la que a menudo hemos caído “sus mayores”, descalificando el trabajo y la entrega, probada, cotidiana, persistente, nada compulsiva de miles de personas indignadas de casi siempre entregadas a la causa.
Millones de trabajadores hicimos una Huelga General hace bien poco. Unos tan solo la secundamos con el bajo costo del salario de un día. Otros sufrieron amenazas de sus empresarios y aguantaron el tirón no yendo a trabajar. Otros se la curraron durante días con asambleas en las empresas explicando los motivos y las alternativas. Algunos han estado en las mesas de negociación rascando lo que han podido. Todos merecen reconocimiento y respeto. ¡Joder, digamos con claridad que la indignación no es patrimonio de nadie!. Y a mí, con toda la simpatía y cariño, que procura no ser demasiado paternalista, hacia los indignados del 15 de Mayo para aquí, lo que de verdad me mola, lo que me emociona y motiva, es esa gente que se mueve SIEMPRE, algunos de ellos hoy también en las plazas, muchos de ellos en el barrio, en la calle, en la empresa…. Animo, que vosotros si que podéis.
Y todo lo dicho, no quita un ápice a la necesidad de reflexionar e introducir aire fresco en el funcionamiento, a veces viciado de muchas organizaciones encomiableas aquí citadas, que necesitan limpiar sus cauces para que las riadas encuentren salida y se traduzcan transformación social.

lunes, 30 de mayo de 2011

+ Democracia - Mercado

Si a algún demócrata le asusta toda eso del movimiento 15M, Democracia Real Ya, o como quiera que se le denomine,  hay que decir que lo realmente preocupante, lo que generaba incertidumbre e incluso un cierto acojono, es la ausencia de respuesta de la sociedad, sobre todo de los más jóvenes ante la gravedad del momento que estamos viviendo. Tan solo los Sindicatos habían establecido líneas de resistencias, con los límites que ha demostrado un largo período de movilizaciones, que no prendieron suficientemente en el conjunto de la sociedad, así como  la necesidad, inherente a la propia naturaleza del sindicalismo, de pactar acuerdos que, en tiempos de crisis, eviten daños mayores a la población trabajadora.

Los motivos de preocupación, van mucho más allá de unos recortes presupuestarios o de fórmulas más que discutibles para afrontar la salida a la crisis económica que nos azota, si esto se diera en el contexto de un debate puramente democrático y  no mediatizado.  Lo tremendo de todo esto, de la política en nuestro País y en Europa,  es que lo que parecían sólidos cimientos de un sistema democrático, acompañado en Europa de la construcción de un alto nivel de estado de bienestar, se están disolviendo como azucarillos en el agua.

Constatar el escaso, por no decir nulo, margen de maniobra de los gobiernos para desarrollar sus políticas de forma acorde a sus programas,  en principio  basados en las opciones votadas, de las presentadas por  las diversas concepciones ideológicas que perviven en una sociedad como la nuestra, produce algo más que preocupación. Tener la sospecha de que tu voto en la urna no va a ser el que decida de verdad, junto al de tus conciudadanos, cual la forma  en la que se va gobernar lo común, porque al final mandan los poderes económicos con su total capacidad de coacción, produce vértigo. Y lo de la sospecha, a casi se puede considerar una concesión retórica, porque es eso, el poder impositivo  de los mercados,  lo hemos podido comprobar de manera fehaciente, lo estamos constatando día a día.

Si a todo esto se añade a la ausencia de perspectivas razonables de  emancipación para miles de personas jóvenes,  o de condena al paro de millones de personas, el coctel que se va agitando puede parecerse a una sustancia letal.  

Lo que está en entredicho, cada día para más amplias capas de la población, es el carácter democrático de un sistema en el que nuestros gobernantes, alejados de sus propuestas y de sus electores, se dedican a tomar medidas lesivas para las mayorías, protegiendo, a golpe de presión y de decreto, los intereses de unas élites económicas que no se privan de hacer una cada vez mayor ostentación de voracidad, importándoles un huevo lo que se llevan por delante para saciarse.   

Lo que está en cuestión es la aplicación de los valores democráticos en unos países que, para más INRI, se empeñan en dar lecciones y certificados de modelos adecuados al resto del mundo.

No, las movidas de estos días en la calle en absoluto deben ser motivo de preocupación para ningún demócrata. Por el contrario, es una auténtica gozada que la frustración generada por el callejón sin salida de las políticas impuestas, se esté convirtiendo en clamor por una mayor y más real democracia. Los indignados toman las plazas, se organizan, debaten, elaboran propuestas programáticas de calado social y democrático, marcan a los políticos, les emplazan a cumplir sus obligaciones, a conectar más con la calle, a deshacerse de privilegios, a articular cauces nuevos de participación.

Si no participamos directamente, porque nos pilla cansados,  porque nos sentimos desplazados, o por un cierto puntito de escepticismo consecuencia por el mucho haber vivido tantas ilusiones fallidas, al menos observemos, a ser posible esperanzados que buena falta nos hace, para ver si de todo esto surge algo nuevo, que nos oxigene, que nos vaya alumbrando un mundo que empiece a ser mejor, que también nos hace buena falta.

 Esperanza, a pesar de que las votaciones del pasado día 22 no apunten un desplazamiento hacia la ampliación de los márgenes democráticos y sociales. Pero eso, aún estando en el mismo concierto, forma parte de otra canción.